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Naruto LOK: Vuelta al Inicio by ~sHinji-HiddenLegends:iconsHinji-HiddenLegends:



TERCERA PARTE: EL SÉPTIMO HOKAGE

CAPÍTULO 23: Vuelta al inicio


TOKIO: Malas Noticias

21 de Enero 2014, 09.00h
Lugar desconocido


“…ya han pasado más de 5 años desde que los reporteros del canal TKN, Mitsui Fukada y Josh Aerlen, desaparecieron. Se embarcaron en una investigación profunda, intentando desvelar los secretos y leyendas mejor guardadas del antiguo Japón. Viajaron a la isla de Hokkaido para narrarnos un reportaje del pasado más oscuro de nuestros orígenes, los guerreros Ninja, dispuestos a desenmascarar las leyendas. Sin embargo, nunca se recibieron noticias de ellos. Ni sus familiares más allegados, ni sus compañeros de trabajo recibieron jamás una llamada telefónica. Tras la denuncia de su desaparición, la policía intentó seguir el rastro de los pasos que ambos periodistas habrían tomado, pero jamás dieron con ellos. Nadie los había visto y nunca se encontraron pruebas ni tan si quiera de su existencia. Como si alguien o algo se hubiese encargado de borrarlos de la faz de la tierra. Hoy por hoy, sigue siendo un misterio sin resolver que ha levantado muchas ampollas en los ciudadanos del Japón moderno: ¿Es lógico que sigamos cobijando en nuestras tierras bárbaros guerreros ancestrales? ¿No ha llegado el momento de terminar con ese pasado sucio, macabro y oscuro, y dar paso a las nuevas generaciones? ¿Es la isla de Hokkaido un infierno sin control?
Nuestros especialistas de hoy se han reunido aquí para hablar de…”


— Basta – dijo una mujer frente al televisor al mismo tiempo que lo apagaba. – Ya está bien de tanta demagogia, ¿A dónde vamos a llegar? Mi marido sigue desaparecido, secuestrado por esos hombres sin escrúpulos y en este país solo se habla de fantasmas del pasado. Mi marido es ahora y no una leyenda, hagan algo o déjenle en paz, no es un maniquí en exposición.- un aire de indignación se denotaba en sus palabras y en su voz, que de vez en cuando se quebraba por las lágrimas ya secas que corrían por sus mejillas.
— Lo lamento – dijo un hombre de gabardina, que se sentaba junto a ella, sobre una antigua silla de madera. – Aunque no me crea, siento el mismo dolor que usted ante estas palabras. Deseo encontrar a su marido, lo deseo tanto como usted. Este caso ocupa mi vida y lo hará hasta el día en que lo cierre, porque le juro que lo pienso terminar, aunque me vaya la vida en ello – añadió contundentemente, mientras se levantaba y se abrochaba su abrigo.
— ¿A dónde va, inspector? – una enorme preocupación se reflejó en la cara de la señora Fukada.
— Ya soy un viejo jubilado. Ayer me despedí del trabajo y ya no tengo que volver. Desde hoy tengo veinticuatro horas diarias para buscar a su marido. En una hora sale mi avión hacia el muelle de Kanto, allí tomaré un Ferry hacia Hokkaido, destino al País del Fuego, el primer lugar donde desembarcó su marido.
— Le matarán – siseó la mujer casi plañidera.
— Si ese es mi destino lo aceptaré, pero aquí no puedo hacer nada por su marido, ni por Josh.
— Se lo pido por favor, no vaya Makoto – suplicó casi arrodillándose – usted es lo único que me queda.
— Volveré y traeré respuestas – el hombre acarició el cabello de la mujer y con sus manos la acompañó hasta el sofá, donde se volvió a recostar.

Hizo una reverencia quitándose el sombrero y se marchó. La mujer se sumió en un llanto lento, doloroso y seco, pues en su interior ya no quedaban más lágrimas que derramar. Cinco años de penurias era demasiado para un ser humano.

KONOHA: Esperanzas

21 de Enero 2014, 09.00h
Despacho del Hokage


Dos años había sido tiempo suficiente para reconstruir la Villa desde la última guerra. Su aspecto no había cambiado mucho, pues casi habían conseguido rehabilitarla como había sido antes de la primera batalla contra la Villa de la Lluvia.
Los últimos dos años habían sido de calma total, algo extraño dado los tiempos que corrían, no solo a nivel del archipiélago, si no también por las influencias que llegaban desde el Gobierno Central de Japón y su Primer Ministro, algo reacio a las guerras civiles en la isla.
Las influencias de Konoha, sin embargo y a diferencia de su aspecto arquitectónico, si que habían cambiado considerablemente. Cinco años atrás Konoha había sido una potencia económica y social. El País del Fuego y la Villa en sí misma sufrieron un crecimiento desbordante de población. El aumento de civiles, la demanda potencial de misiones y de hombre y mujeres dispuestos a ser ninjas, había mejorado la situación considerablemente. Pero la guerra y sus derivadas batallas, colmaron el País de desconfianza, exilios, abandonos e incluso, traiciones. La gran mayoría de los civiles huyeron a otras Villas minoritarias que los recibieron con los brazos abiertos y los ninjas se dividieron en dos grupos, los partidarios del Hokage y los partidarios de Danzo. Estos últimos, aliados con el enemigo, terminaron por aplastar Konoha y convertirla en una Villa de ruinas y miseria. Ahora, aún reconstruida, la mayoría de sus habitantes son ninjas y su población total no asciende a más de doscientos habitantes. El prestigio de Konoha ha desaparecido por completo y los ninjas deben dedicar su tiempo a trabajar para la Villa y a trabajar en sus propios huertos y ganados para poder ser autosuficientes.

En el Despacho del Hokage, Kakashi Hatake y Tsunade, charlaban sobre el futuro que les esperaba. Ambos habían envejecido considerablemente por la situación que les había tocado vivir los últimos cuatro años. En sus respectivos cargos de Hokage y Regente, la situación había sido dura y complicada de llevar, incluso en ocasiones, habrían deseado no tener tal cargo, pero por suerte, finalmente habían salido gloriosos de la situación.
Sentada y recostada sobre una cómoda butaca, Tsunade se tomaba el tercer té de la mañana. Les esperaba un día duro, pero hoy veían las cosas con más optimismo.

— ¿Quién nos iba a decir que hoy íbamos a estar así? – dijo la mujer mientras tomaba un sorbo de su infusión.
— Sí. Nunca lo habría imaginado y a decir verdad, no estoy seguro de desear que así sean las cosas – explicó Kakashi con un tono dejado, mientras observaba por las ventanas del despacho, como los Yamanaka preparaban la comida de las águilas.
— Esa frase, creo haberla dicho yo también alguna vez a lo largo de mi vida. Es más difícil asumirlo, que llevarlo. Pero debe ser así – Kakashi se aproximó a la mesa del Hokage y tomó asiento.- Además, necesitamos más cambios, sangre nueva.
— No creo que esto sea sangre nueva – ambos emitieron unas cortas carcajadas.
— Bueno, digamos una transición. De momento nadie más está capacitado para ocupar el cargo. Yo no puedo seguir aquí, me necesitáis más fuera de la Villa que dentro. Alguien tiene que hacer propaganda y vender nuestra imagen, nuestros productos. Necesitamos movimiento civil.
— Lo comprendo, no me oponía a la idea, sólo decía que no me sentía preparado. Ser Regente en tu ausencia ha sido duro, ser Hokage de una Villa por levantar será el doble de complicado. Yo no soy tu abuelo. El Shodai era un hombre lleno de espíritu.
— Tú lo eres también – afirmó Tsunade, asintiendo con la cabeza.
— Mi padre, mi maestro, mi alumno…estoy rodeado de personas que han fallado, gente que ha hecho daño a la Villa, gente que me ha educado y he educado, y ha terminado fallando a lo que más quiero, que es mi ciudad. ¿Quién te dice a ti que estoy capacitado para sacarlo adelante? – decía el hombre enmascarado cabizbajo.
— Yo, te lo digo yo. Porque tú no eres ellos. Porque el Tercero nunca fue Orochimaru, porque tú no tienes culpa de la condición de los demás. Tus enseñanzas no afectan al corazón. – le confesó Tsunade agarrándole de las manos, apretándoselas con fuerza. Kakashi levantó su mirada y preguntó:
— ¿Y si es cierto lo de Minato? ¿Crees que los Ikari  tienen razón? ¿Crees que el pueblo aceptará que su mayor héroe empañe su historia?
— No lo sé. No sé nada, no sé cómo vamos a afrontarlo, ni si quiera sabemos cómo pasó todo. Tal vez sólo es un error, tal vez Minato no quería matar a Yui Ikari. Sólo son suposiciones, no sabemos nada. Ahora no sé si es cierto o no, lo que sí sé es que tienes a cuatro excelentes ninjas para proteger esta Villa y que uno de ellos buscará respuestas a todas esas preguntas que nos atormentan. Deja que Sakura, Sasuke y Naruto se encarguen de proteger la Villa, son nuestros nuevos Sages, una prolongación de ti.
— ¿Qué hay de Sen? – preguntó una vez más Kakashi, mientras observaba con detenimiento los cuadros de los Hokages.
— El mejor líder ANBU que jamás hayamos tenido. Sigue dándole misiones, sus progresos son enormes y eso le ayudará a desarrollar todos sus poderes. Estoy segura de que Sen descubrirá la verdad; no debemos olvidar que corren tiempos de tregua y no de paz. La guerra es inminente.
— Lo sé. Debemos confiar en él, pese a los conflictos de intereses –. Kakashi se levantó y tomó una carpeta que contenía las pocas misiones que podía encomendar. – Para hoy tengo dos misiones y son internas. Son precisamente para el grupo de Sen.
— ¿Qué quieres decir con ‘conflicto de intereses’? – le interrumpió Tsunade.
— Bueno, al fin y al cabo, Yui Ikari es su madre, y Minato su supuesto asesino. Debemos creer que Sen nos contará la verdad y hará el bien para Konoha y no para su familia.
— ¿Lo dudas? – preguntó una vez más la mujer, algo sorprendida.
— Sólo digo que en el supuesto caso de que Sen descubra que Minato no fue el asesino, si no que, por ejemplo, Yui estaba haciendo algo en contra de los principios ninjas, o de la villa misma, y por tanto, en tal caso, Minato no tuvo otro remedio que matarla, espero que en ese supuesto, Sen siga diciendo la verdad.
— Creo que estás suponiendo muchas cosas – añadió lacónica – de todos modos, tú eres ahora el Hokage, ya sabrás si debes confiar o no en tus ninjas. Para mí Hikaru Sen Ikari es tan intocable como Naruto Uzumaki, y meteré mi cuerpo en las llamas por la vida de ambos, si es necesario.
— … – Kakashi suspiró y negó con su cabeza – discúlpame, este cargo me queda grande. No era mi intención dudar del Dragón Imperial –. Tsunade intentó amainar la situación y concluyó:
— No te preocupes, saldremos adelante. Hoy nuestros ninjas tendrán más tiempo para dedicarse a sus tierras y entrenar. No deben descuidar su entrenamiento –. Tsunade se incorporó de su aposento, se deslizó la capa sobre sus hombros y añadió –: Es hora de partir. Me dirijo al País del Arroz, allí hay muchos civiles a los que convencer – y agitando su mano, se despidió de Kakashi tras su espalda.
— Que tengas suerte, Tsunade-sama. Y…perdóname… – añadió alicaído.

IKARI: Expectativas

21 de Enero 2014, 09.30h
Frontera de Konoha, Camino principal


Un grupo de siete hombres se dirigía al despacho del Hokage. Caminaban a paso ligero, dicharacheros, comentando el éxito de su última misión y halagando las hazañas de su líder. En cabeza se encontraba Sen, quien de camino iba rellenado un impreso para el Hokage.

— Una misión más con éxito. Somos invencibles chavales – dijo un joven con la máscara del Tejón.
— Somos los únicos ANBU en activo que quedamos, no hay más con quien formar equipo, así que sean cuales sean nuestras estadísticas, siempre serán las mejores – dijo la voz de una mujer con la máscara del Halcón.
— Ya has tenido que destrozar nuestras ilusiones – replicó el Tejón.
— No, destrozar no, lo que pasa es que creo que hay que ser realistas – murmuró ella.
— ¿Realistas? Eso no es ser realista, es ser pesimista. – insistió
— Y tú no eres nada objetivo, quieres ver lo que no es – replicó una vez más la muchacha.
— Basta – dijo un hombre con la máscara de un Tigre. – Todos sabemos el porqué de nuestro éxito. Somos buenos, eso es indudable, pero no fuimos nunca los mejores del Equipo de Asesinos de Élite. Sólo somos los que quedamos con vida, en activo y partidarios del Hokage.
— ¿Qué insinúas, Tigre? – preguntó el Tejón
— Insinúo que gracias al líder las misiones se cumplen con éxito. Es un estratega sin igual y sus recursos son un sinfín. Su equilibrio en combate es asombroso y además, es uno de los mejores ninja médico de la Villa, por no decir el mejor. Sakura Haruno le enseñó durante cuatro años todas las bases de la medicina. Además, no deberías olvidar que desde que estamos con él hemos aprendido más cosas que en todo el tiempo que llevamos practicando como ANBU – el grupo de ninjas atendía con asentimiento las palabras del Tigre. Sen, sin embargo, seguía redactando el informe de la misión sin prestar especial atención a sus voces.
— Tienes toda la razón. Espero que nunca nos destinen a otro equipo. Estoy encantada de ir con él – afirmó la mujer Halcón.
— Y siempre regresamos ilesos – argumentó el Jabalí.
— Además es senpai de Naruto Uzumaki, Sasuke Uchiha y Sakura Haruno, los tres nuevos Sages de Konoha. Eso es todo un lujo y demuestra a que nivel está – concretó el Búho.
— A ti lo que te pasa es que te gusta el Guepardo. Te gusta el líder – se burlaba el Tejón del Halcón, quien no dudo en golpearle para que se callase.

Mientras caminaba por la calle principal, halagando las hazañas de su líder, Sakura Haruno se cruzó en su camino y Sen se detuvo. Se miraron durante unos segundos y él arrancó a hablar algo nervioso:

— Hola Sakura-sama – dijo al tiempo que hacía una reverencia con su cabeza.
— Oh! Sen, por favor, no me trates como si fuese una sabia anciana, soy tu compañera de fatigas, ¿recuerdas? – le replicó la joven mientras acariciaba con su mano, cariñosamente, el brazo de Sen. Él se puso nervioso y sus compañeros, atentos a todos los movimientos del joven, se percataron de que había algo más que amistad entre la señorita Haruno y él. Pronto un murmullo de medias risas colmó los oídos de Sen, que no dudó en contestarles:
— Tigre, por favor, ponte al mando. Id a la entrada del Parlamento y esperadme allí – su compañero asintió con la cabeza y tras un gesto, se retiraron. – Ya estamos más tranquilos – dijo esbozando una sonrisa, que Sakura correspondió.
— ¿Irás ahora al Valle?
— ¿Quieres venir conmigo? – dijo con un tono más entusiasmado de lo que la habría gustado sonar. Se notaba que deseaba que ella fuese con él –. Antes tengo que ir a ver al Hokage para entregar la misión, pero a la salida, iré a tomar un descanso a la espesura, aún tengo páginas que leer del libro de Leyendas.
— Estaré encantada de acompañarte, paso las mejores tardes de mi vida en esas tierras – le guiñó un ojo con complicidad y retirándose hacia el Hostal, dijo señalando al grupo ANBU –: mantenles a raya – seguido de una risa, que se perdió entre las estrechas calles que llevaban a su casa.

Sen se quedó un rato petrificado, mirando como la silueta de Sakura desaparecía, mientras pensaba en la tarde que pasaría con ella. Miró al cielo, se volvió para observar a sus compañeros que no cesaban de mirarle y se dirigió hacia ellos.

— ¿Qué? ¿Concertando una cita con la novia? – bromeó el Tejón.
— Vamos a ver al Hokage – atajó Sen sin dar más importancia a sus palabras. Los demás se rieron del Tejón y siguieron los pasos de su líder.

Ya en el despacho del Hokage, Kakashi les esperaba preparando algunos papeles para la nueva misión. Sen se aproximó hasta su mesa y le saludó con una reverencia, que por segunda vez consecutiva, le hicieron retirar:

— No es necesario, Sen. Eres uno de mis generales directos, una mano derecha. – explicó mientras le pedía con un gesto que tomase asiento. – Adelante, tomad asiento vosotros también – añadió señalando a sus acompañantes.
— Gracias, Hokage-sama. Aquí está el informe de nuestra misión y las conclusiones. – Sen le entregó el papel que había rellenado de camino al despacho. Kakashi le echó un ojo y comentó:
— Excelente, como siempre. Ahora hablemos de otras cosas – los presentes asintieron, esperando con atención las palabras de su Hokage. – Tengo dos nuevas misiones que hemos estado reservando para un día más propicio. Son dos trabajos que conciernen a la seguridad de la Villa y ambos se desarrollan fuera de la frontera. Necesitamos asentar las bases de nuestra seguridad, conocer la cercanía de nuestros enemigos y los nuevos asentamientos de los mercenarios. El mapa de incidentes fuera de la frontera ha cambiado, pues los desertores han variado sus posiciones. Necesitamos crear un nuevo mapa. Y además, debemos recuperar los antiguos túneles de paso de la Villa. No sabemos si están tomados por otros o si han sido hundidos. Durante la guerra, como precaución, los tuvimos que sellar para evitar la filtración del enemigo hasta el corazón de la Villa. Necesitamos que alguien baje a esos pasillos y compruebe su estado y en caso de estar tomados por el enemigo, los recupere. Vosotros siete seréis los encargados de realizar estas misiones. Pero deberéis realizarlas en dos grupos. Uno se dedicará a recuperar los túneles y otro a realizar el mapa de la frontera. Ambas misiones conllevan un alto riesgo, pues es probable que os encontréis con el enemigo. No quiero interferir en la creación de vuestros grupos y lo dejo a decisión de vuestro líder. – todos desviaron su mirada hacia Sen.
— Entiendo – asintió él, algo pensativo. – Valorando la situación, creo que haré lo siguiente. Si el Hokage considera necesario aplicar cambios, serán aceptados, pero mi planteamiento es el siguiente: Tigre, serás el líder del grupo que se destinará a la recuperación de los túneles. El Tejón, Halcón, Jabalí, Mono y Búho, le acompañaréis para abrir paso o  enfrentaros al enemigo, en caso de que sea necesario.
— ¡¿Qué?! – replicó el Tigre escandalizado. – ¡Esos somos todos! ¿Es qué pretendes ir solo a la otra misión?
— Sí, es mejor que vosotros vayáis en equipo, es más peligroso el túnel que el campo abierto. No te preocupes por mi, en el exterior puedo correr tanto como me den mis piernas, no me enfrentaré solo a un ejercito, de verdad.
— ¡Me niego, es muy peligroso! ¡Hokage-sama, no se lo permita! – insistió el Tigre.
— Confía más en tú líder. Es cierto que  la misión de recuperación de los túneles es más peligrosa y requiere un amplio equipo, y por contrario, la del mapa es preferible que la lleve a cabo un solo ninja. No me importa cual de vosotros se dirija a crear ese mapa, pero es más apropiado individualmente. Además, recuerda que ha sido el único ninja capaz de recibir la máscara del Guepardo.  Desde que esa máscara se creó, nunca antes nadie la había llevado. Es sin duda alguna la persona más veloz de nuestras tierras, y probablemente de todo Hokkaido. No correrá ningún peligro.

El Tigre no estaba de acuerdo con las decisiones que habían tomado, le parecía todo muy precipitado, fuera de lugar, pero era inútil replicarle al Hokage o a su propio líder. No es que no confiase en la capacidad de éste, pues pese a su corta edad, su desarrollo en combate era espectacular. Al parecer, el entrenamiento que había llevado a cabo con Sakura en el Bosque Milenario, le había hecho recuperar todos los años perdidos de su vida lejos de su tierra natal. Además era el digno heredero de un clan, el Tigre le admiraba, pues aunque Sen era consciente de que su apellido Ikari pesaba sobre su espalda y eso haría que le exigiesen más, jamás dio por hecho que por llevar dicho nombre las cosas estuviesen hechas. Gracias a las Sahori los últimos dos años pudo entrenar a fondo todas las técnicas relacionadas con su clan, referentes a los dragones y sus poderes sobrenaturales. Estos últimos se habían casi destapado por completo. Sin embargo, lo que más admiraba de él era su entrega en el trabajo en equipo. Era un individuo muy poderoso y en la gran mayoría de las ocasiones, sobretodo durante el último año, Sen podría haber realizado las misiones el solo sin hacer muchos esfuerzos, sin embargo, siempre trazaba el plan para que todos fuesen participativos, para que todos pudiesen tomar cartas en el asunto, progresar, mantenerse en forma y no perder la práctica de las misiones. Y sobretodo y lo más importante que consideraba el Tigre, era no creer que con Sen ya estaba todo hecho. Ese era el caso del Tejón, que en la gran mayoría de las ocasiones daba por hecho que Sen llegaría a salvarles. De hecho, alguna vez le había escuchado afirmar que si la guerra volvía no tendrían nada que temer, pues Sen sería el escudo de la Villa y la salvación para todos. Cuanto odiaba el Tigre que los demás consideraran a Sen un arma de destrucción masiva; estaba tan pensativo, recordando momentos vividos con su líder, que había descuidado la conversación y había perdido la oportunidad de intentar replicar y oponerse una vez más, aún conociendo la respuesta negativa.

— Entonces, quedamos así. Tomaremos un equipo de comunicación para estar en constante rastreo. – dijo el Tejón, mientras se levantaba de su asiento para ponerse manos a la obra,
— En los túneles no hay señal, no servirá de nada. – dijo el Tigre, no muy satisfecho con la situación – Está bien, manos a la obra. Esto me parece una locura. Sen, por favor, no hagas ninguna tontería. – Se acercó hasta él, le dio un apretón de manos, y con fuerza, le arrastró hasta chocar sus pechos para abrazarle y decirle al oído –: Cuídate chaval…, y vuelve, porque tú serás mi… mi rey. Te lo exijo – se retiró, le miró fijamente a los ojos y desaparecieron. Sen, se había quedado pensativo, mirando la silueta del Tigre desvanecerse, pues no había logrado entender que quería decir con ‘su Rey’.
— No tengo una fecha límite de entrega, tómate el tiempo que necesites – le dijo Kakashi sacándole de sus pensamientos.
— De acuerdo. Supongo que esta tarde – noche, partiré. Mi visión nocturna será una ventaja más. El Búho era más apropiado para este tipo de misión, pero prefiero que vigile la retaguardia en los túneles, tiene la mejor visión y oído de todos.
— Estoy  de acuerdo con los equipos, no te preocupes. Sé que el tigre está preocupado porque marches solo, pero a veces los ANBU debéis trabajar individualmente. Está bien así. ¿Cómo llevas las investigaciones del libro?
— De momento  no he avanzado nada. Sigo encontrando detalles que solo me llevan a pensar en el Clan Uchiha, lo cual no tiene mucho sentido. He leído todos los libros que me entregó Tsunade sobre el 1º Hokage, hasta el 4º, y éste último, aparentemente, no parece tener ninguna relación con ellos. Sin embargo, los anteriores sí. Tal vez deba empezar por ahí para llegar hasta Minato.
— Sí. La única relación que tuvo Minato con un Uchiha fue con su alumno Obito. Tal vez te sirva de algo. Ya sabes que puedes investigar en los libros de la biblioteca privada si es necesario.
— Sí, gracias Hokage-sama. Me retiro para preparar la siguiente misión – y tras una reverencia, desapareció.

Sen no era totalmente consciente del poder que tenía. Aunque se había dado cuenta de que no era normal, de que era diferente a los demás, como podía serlo Naruto o Sasuke, no sabía a ciencia cierta hasta que punto podía llegar su poder. Al igual que el joven Uzumaki había sido maldecido con una bestia demoníaca sumamente poderosa, él fue bendecido con la más poderosa de las bestias legendarias, el Dragón Imperial Blanco. En ambos casos necesitaban entrenar para poder sacarles partido, pues no servía de nada ser heredero de tal poder, si ni siquiera lo destapabas o lo desarrollabas. Mucha gente en la Villa, especialmente entre los ninjas, creía que por el mero hecho de portar tal bestia en su interior, el camino del ninja hacia la gloria y el poder ya estaba hecho, pero estaban equivocados. Al contrario de esto, su camino era más arduo, largo y difícil de recorrer. Por ello durante los últimos dos años, pese a que Sen ya había sido enviado al Bosque Milenario para ayudarle a desarrollar al máximo su dragón, Kakashi se encargó de que tanto Sakura, Sasuke como Naruto y Sen, recibiesen un entrenamiento específico y preparatorio para asumir los cargos más poderosos de la Villa. Para los tres primeros, el camino hacia el poder estaba rodado, eran viejos conocidos de la Villa y los habitantes, aunque fuesen pocos, les conocían y les adoraban. Sin embargo Sen tendría que hacer algo más que ser fuerte para que los aldeanos y ninjas le aceptasen al mando. Pero no fue una tarea difícil, pues haber cumplido con éxito el cien por cien de las misiones encomendadas de rango A y S, además de haber encerrado a los Dragones Oscuros en el cofre sagrado, curar con sus poderes a los enfermos de la villa y los heridos de las guerras,  y limpiar los sellos de Orochimaru del cuerpo de Anko y Sasuke, además de proteger el sello de Naruto, le habían afianzado como el líder más querido de la Villa, rompiendo así con la maldición del Clan Ikari, que en su lado masculino siempre había sido odiado y temido por la aldea. Sen era totalmente inconsciente de los deseos del pueblo y de lo mucho que le querían, pero se sentía arropado y eso era más que suficiente para un niño que se había criado en una gran ciudad y había perdido a sus padres en condiciones paranormales y aún sin explicación. Ahora ese era el objetivo de Sen, buscar porqué murió su madre y la verdad del pasado de Konoha, la verdad de Minato Namikaze, algo oscuro que los dragones y las Irva querían desenterrar.

Se dirigía hacia el Valle del clan, donde se encontraba la gran casa donde vivía, un castillo construido en madera y piedra del Bosque Milenario. Cientos de dragones habitaban en el interior de ésta, conservándola durante los años y formando parte de ella. Eran esos pequeños dragones los encargados de dar luz, agua y calor, además de conservar el interior y el exterior en condiciones de habitabilidad. Sin duda alguna, era un castillo mágico, creado por las Irva para los herederos del clan Ikari. Al principio se le hizo extraño vivir en él, pues no existían bombillas o interruptores con los que iluminarse, no tenía luz corriente, como tampoco tenía calefacción ni gas. Los dragones se encargaban de posarse en las paredes e iluminar el camino, así como de caldear la casa. Sen se preguntaba si todos los elementos que la componían eran falsos, dragones transformados en enseres para suplir las necesidades de su señor. Por ello tenía miedo de dañar algún objeto, no fuera que de ese modo hiriese a los dragones del interior. Finalmente descubrió que toda la casa en si misma era un enorme dragón mágico de piedra, que aguardaba a la entrada del Bosque, como frontera entre ambas dimensiones. Aquel ser extraño que fuera su hogar, era tan vivo como él y debía cuidarle y respetarle para siempre.
Sen había madurado más de lo que él mismo esperaba de si en los últimos seis años. Desde pequeño se percató que tenía unos poderes extraños que le hacían diferente, pero antes siempre había temido mostrarlos, por miedo a ser rechazado o señalado. Sin embargo en Konoha las cosas eran diferentes. Podía ser él mismo y de hecho, le rodeaban cosas más extrañas que lo que podía ser él. Otros seres increíbles, con poderes inconcebibles para la mente humana, pero que él había entendido y aceptado como tal. Ahora era parte del Valle, se sentía integrado en él y no quería abandonarlo nunca más, había creado un vínculo con aquel lugar que nadie podría arrebatarle. Era su mundo, su pequeño lugar en el mundo de los humanos.

Llegó a la entrada de la casa, donde siempre le esperaba el espectro de la Dama de los Dragones Oscuros para abrirle las puertas. El paso de los años le había acostumbrado aquel ritual, pues ahora ya no perdía el conocimiento y era un mero trámite de paso. Sólo él podía verla y ahora se limitaba a caminar a su lado hasta que ésta le abría la puerta. Ya nunca mostraba su rostro, pues siempre iba encapuchada y rodeada de llamas. Sen se había fijado que el paso del tiempo hizo que la silueta de la Dama tuviese más llamas en su alrededor y su reflejo en el mundo cada vez fuese más tenue. Creía que no era fruto de la casualidad y que eso se debía a algo. Lo interpretó como un reloj que marcaba el tiempo que tenía para averiguar cuanto antes la verdad de Konoha, si no desaparecería para siempre y nunca se podría llegar a saber la verdad sobre su muerte; el umbral del pasillo se iluminó al paso de Sen gracias a dos largos y pequeños dragones blancos que, postrados contra las paredes de la casa, iluminaron sus cuerpos dando luz. Cruzó hasta el salón donde se encontraba el Cofre y el libro de Leyendas. Dejó sobre la mesa los papeles de la misión del Hokage y tomando el libro, se dirigió a la parte posterior de la casa para descansar en la espesura, cerca de la cascada de las Futaba.
Aún era temprano y había luz suficiente para leer. Se tumbó en el suelo, cerca de unas rocas, donde la hierba era más frondosa y sacó el libro. Los animales que vivían en los bosques que le rodeaban, le habían visto llegar y le observaban desde la oscuridad de los árboles. Pronto, el primer grupo de aves voló hasta la roca donde estaba apoyado y se posaron. Una liebre se aproximó hasta el filo de la roca y se dispuso a comer hierba en aquel mismo lugar. Y así, sucesivamente, se fueron sumando otros animales salvajes del bosque, que cercanos a él se sentían más protegidos. Pero pronto le llegó el turno a una de las grandes bestias. Un legendario tigre blanco, tan enorme como un toro, se acercó lentamente al lugar. Los animales que yacían alrededor de Sen, quien leía atento el libro ajeno a lo que estaba sucediendo, se ocultaron tras su espalda, al otro lado de la roca y con recelo, asomaban sus hocicos para ver al gran Tigre. Majestuoso, se acercaba poco a poco hacia el dragón hasta que alcanzó su brazo derecho. Con la punta de su nariz le empujó varias veces, intentando elevarle el brazo, y finalmente Sen lo levantó. El enorme Tigre se dejó caer suavemente al suelo y se hizo un ovillo contra el cuerpo de Sen, quien no dudo en reposar su brazo sobre el lomo del animal. Transcurrieron unos segundos hasta que el resto de animales retomaran su actividad y continuasen comiendo por los alrededores. Era una escena habitual en el Valle. Sen solía pasearse por aquellos bosques, ya fuese entrenando, dando un paseo o descansando mientras leía un libro; en esta ocasión era el Libro de Leyendas Ocultas. Hacía ya tiempo que leía las leyendas que aparecían en él. Las páginas de aquel enorme ejemplar se escribían a medida que él las leía. De ellas, de las leyendas, había extraído algunas ideas, interpretado sus metáforas y buscado respuestas para los enigmas que la Dama de los Dragones Oscuros le había planteado. Los últimos años, Sai, el hombre que ella le había mandado buscar, había desaparecido por completo de la faz de la tierra. Tsunade, tras leer la carta que Danzo le había dejado, había puesto a Sai en búsqueda y captura, pero el paso del tiempo y la destrucción de la sección de los ANBU raíz, hicieron que el joven perdiese toda importancia y pasase al olvido. Sin embargo, tanto Sen como Sakura le tenían muy presente. Él, porque debía encontrarle para saber más respuestas. Ella, porque encontró una carta de su madre, donde le afirmaba que se había ido a vivir con él y donde le explicaba que había ocurrido con su padre. Una historia dura de aceptar para Sakura, de la cual se había acabado evadiendo. Ahora se hacía cargo ella sola del Hostal Haruno y se había encargado de eliminar todas las cosas que evocasen recuerdos de sus padres. Era por eso que ella prefería pasar las tardes con Sen.

La última leyenda que había comenzado a leer se titulaba ‘El Montaraz de los Lobos’. A veces, cuando leía ciertas leyendas, la atmósfera que le rodeaba se configuraba tal cual se presentaba en el libro. No era la primera vez, ni sería la última, que leyendo una de las historia comenzaba a llover o a soplar un fuerte viento. Incluso en ocasiones había llegado a ver, gracias a sus poderes sobrenaturales, almas vagando plañideras por los alrededores de las espesuras del bosque. Ahora el cielo se había encapotado súbitamente y los animales que le acompañaban, incluso el mismísimo Tigre legendario, se habían retirado y huido a sus cobijos. La oscuridad se cernía en las inmediaciones del Bosque cercano a Sen y una brisa fría y húmeda le rozaba la piel, abrazándole.

“…el cielo gruñía a su paso, dando latigazos de luz sobre sus cabezas. A lomos de una feroz y enorme bestia peluda, una silueta encapuchada con la pelliza de una bestia blanca, se desenvolvía con soltura a su galope. Cruzaban veloces y con destreza entre las finas ramas de los árboles, sin dañarse ni recibir un solo rasguño. La Bestia, un enorme lobo gris, de puntiagudo hocico y afilados dientes, corría jadeante, sin importarle el diluvio que caía sobre su cuerpo. Nada podía detener aquel animal. Corrían como si huyesen de alguien o algo, pero realmente nadie les perseguía, sólo paseaban por sus tierras; contaba la leyenda que aquella mujer salvaje, criada entre bestias legendarias, era la señora de las tierras que regentaban. Decían que solía pasearse a lomos de los lobos, engalanada con la pelliza del Lobo padre sagrado. Una mujer peligrosa y poderosa, de la cual contaba que si conseguías ver su rostro sumías en su maldición y sus hambrientos lobos te terminaban devorando. Un terrible destino…”

— Hola Sen – dijo la voz temblorosa de Sakura. Sen se incorporó sorprendido, pues cuando leía el libro, éste le absorbía y perdía la noción de tiempo y espacio. Por ello, sólo podía leerlo estando protegido en su castillo o en las tierras del Valle. Cualquier otro lugar sería peligroso para su integridad física. – No tenía ni idea de que aquí estaba lloviendo tan fuerte y no me he traído la capa.
— ¡Ah! Perdóname, ha sido culpa mía. Ya sabes que cuando leo el libro suelen cambiar las cosas. – dijo sin quitarle ojo de encima.
— Bueno, no te preocupes. ¿Por qué no vamos dentro? – preguntó mientras se frotaba con las manos sus brazos desnudos.
— Sí, sí, claro, así te podrás secar.

Sen se incorporó rápidamente y cogiéndola de la mano, ambos se dirigieron corriendo hasta la casa. Al entrar, una ola de aire caliente les recubrió el cuerpo. Los dragones ya se habían encargado de caldearla y de encender fuego en la chimenea. Sobre los sillones del salón yacían unas toallas calientes que ellos mismos habían depositado allí para Sakura, pues sabían que iba a visitarles. Ésta tomó una de las toallas y extendió otra a Sen, pero él le negó con la cabeza, mientras se dirigía a la cocina a por un poco de té caliente. Ella aprovechó para quitarse la media falda que cubría sus piernas y así ponerla a secar cerca de la lumbre. Después tomó asiento. Sus esbeltas, atléticas y hermosas piernas, habían quedado al descubierto. Era una mujer bastante presumida y aunque su trabajo era arduo y en muchas ocasiones suponían estar llena de heridas o magulladuras, su ventaja era que conocía cientos de técnicas curativas que las evitaban. Por ello, era una de las mujeres más envidiada entre las demás, pues tenía unas piernas codiciadas y no le importaba enseñarlas. Pronto regresó Sen y se ruborizó por completo al verla en el sofá, únicamente, con la parte superior de su traje. Rápidamente giró su rostro y dijo:

— ¿Quieres que te deje uno de mis pantalones o algo? Supongo que querrás cambiarte de ropa, estarás empapada.
— No importa, me rodearé con la otra toalla si no la vas a usar. Y por favor, Sen, mírame, no me vas a quitar un trozo, me has visto durante cuatro años en el Bosque – dijo ella esbozando una sonrisa, mientras rodeaba su cuerpo con la toalla de Sen.
— La verdad es que nunca te miré en el Bosque, siempre te respeté…y bueno, era un niño…bueno quiero decir, que era más pequeño, ahora soy…soy…
— Un hombre. Todo un hombre. – dijo Sakura acercándose a él y girándole la cara suavemente – y además, todo un caballero. Ven, siéntate y cuéntame que leías.

Se sentaron juntos en el mismo sofá, no por voluntad de él, sino porque Sakura le arrastró de su brazo hasta el mismo sofá; Sakura sabía que Sen tenía algún sentimiento hacia ella y aunque no tenía nada claro que era, sabía que como mínimo le gustaba. Se le notaba demasiado, pero ella lo achacaba a su juventud, al fin y al cabo era un niñato que acababa de descubrir a las mujeres, pues toda su adolescencia la pasó en el Bosque con ella, ¿en quien iba a pensar si no? Ella, sin embargo, si que estaba segura de que sentía algo hacia él, como poco, admiración, pero sabía que había algo más, aunque a veces se planteaba si era lo mismo que sentía por Naruto. Al final, éste último, resultó ser sólo una confusión de sentimientos. Ahora el problema residía en el regreso de Sasuke y su enorme cambio personal. No es que fuese el hombre más simpático de la Villa de la noche a la mañana, pero sí que se notaba que se esforzaba por recuperar el tiempo perdido con Naruto y con ella. Además, desde que Sen le retiró el sello maldito de Orochimaru y le prometió ayudarle con el tema de su hermano Itachi, su actitud había mejorado. Claro, al final todo esto, ella se lo debía a Sen. Así que era una mezcla extraña de sentimientos. Lo único que le importaba ahora es que con Sen se lo pasaba en grande.

Cada vez que leía algo nuevo en el libro de Leyendas Ocultas, siempre lo comentaba con ella y entre los dos, intentaban interpretarlo en busca de posibles pistas o respuestas a enigmas que les había planteado la Dama de los Dragones Oscuros. Ahora hablaban del Montaraz, buscando nexos con otras historias que había leído con antelación.

— Las leyendas siempre ocultan algún mensaje, algún secreto que debemos encontrar. Realmente no sé hasta que punto son leyendas y no verdades – decía Sen algo preocupado.
— Partimos de la base de que no son reales, por ejemplo, desde el momento en que dicen, en el caso de esta última que has leído, “Nadie que la haya visto ha regresado con vida”. ¿Entonces quien contó la historia?
— Creo que es más una expresión que un hecho. No sé, la Dama quería que encontrásemos respuestas en este libro. Si todo él fuesen fantasías, no tendría ningún sentido buscar respuestas, pues no nos llevarían a ninguna clave.
— O sí, algo en clave de Leyenda.
— No, no lo creo – negaba al mismo tiempo con la cabeza, tomando unos libros que había sobre la mesa –. He indagado en la biblioteca del Castillo y he encontrado libros relacionados con esos lobos legendarios, existen, aquí hay pruebas de ellos.
— ¿Y qué pretendes hacer con esto?
— Hasta el momento todas las leyendas nos han llevado a conclusiones de hechos acaecidos años atrás, con gente que ya ni vive para contarlo, así que son pistas, por ahora, sin ningún camino de seguimiento. Pero en el caso del montaraz, no tenemos ninguna referencia temporal. Los lobos siguen ahí y estarán siempre. Si ese montaraz existe y está con ellos, tal vez pueda darnos alguna pista más. Mi intención es encontrarles.
— ¿Pero estás loco? Esto debe estar en alguna otra dimensión de los Montes Irva.
— Como también lo está el Valle de las Futaba, donde ya hemos estado y el Bosque Milenario, ¿y ves?, estamos vivos.
— No sé Sen, podría ser peligroso, no deberías ir y menos solo. Es peligroso – promulgaba una y otra vez Sakura, casi suplicando.
— Claro que lo es. Es peligroso para un humano, pero en ese aspecto por suerte o por desgracia juego a favor. No soy humano, soy un dragón y según este libro, los lobos y los dragones son bastantes buenos conocidos – finalizó esbozando una enorme sonrisa apaciguadora –. Además, tengo pensado ir esta misma tarde, cuando termine la misión del Mapa.
— ¿Bromeas? ¿Sin permiso del Hokage?
— Sí tengo su permiso. Hace dos años me dijeron que podía investigar todo lo relacionado con el Caso de Minato Namikaze y eso incluye indagar datos del libro. En este caso, todas las leyendas nos conducen al Clan Uchiha, pero tal vez tenga alguna relación con Namikaze, si no voy, no lo sabré – dijo con picardía el joven
— Sí, claro, pero no incluye que te marches de la Villa a otra dimensión sin avisar – le replicó enfadada – No quiero que lo hagas, Sen, por favor – y a sus palabras añadió su cara más triste y plañidera.
— Sakura…sabes que no haré nada que pueda poner en peligro a la Villa y a sus habitantes – dijo, intentando cogerle una mano, pero ella se encogió, intentando simular más miedo y rechazo.
— Me da igual la Villa ahora, lo que no quiero es que tú estés en peligro. Eres lo único que tengo, Sen – los ojos del joven se abrieron de par en par, clavándose en la nuca de la muchacha, quien se había dejado llevar por la situación y había dicho más palabras de las que debería haber soltado. Sen tragó saliva y en un intento de hablar, dijo:
— Sakura…yo… – pero ella le cortó, antes de que pudiese expresarse, se abalanzó sobre él y le abrazó, apoyando su cabeza sobre el pecho de él, para decirle susurrando:
— No tengo derecho, lo siento Sen. Tú necesitas esas respuestas y no debo detenerte, perdóname. No me hagas caso, por favor.

Transcurrieron unos minutos en silencio, abrazándole, colmados por la respiración nerviosa de Sen que ella adoraba escuchar en aquella situación, acompañados por el crujir de la madera al quemarse en la chimenea. La temperatura de la habitación estaba aumentando más de lo normal, pues el Dragón Imperial nervioso perdía el control de sus emociones y aumentaba su temperatura corporal considerablemente, casi parecía un horno. Se había quedado con la palabra en la boca, y no había podido contestarle, pero ahora daba igual, la tenía en sus brazos. Pronto ella se incorporó y sonriente, tomó sus ropas, se vistió y dijo:

— ¿Ahora tienes una misión, no? Yo iré al pueblo, estaré en los jardines del Hostal. Cuando regreses, por favor, pásate para saber que estás bien. – y al mismo tiempo, se marchó del Castillo.
— Claro, Sakura…sólo quería decirte que… – decía Sen a la habitación vacía – yo también te necesito.

Guardó el libro de Leyendas en el interior del Cofre, y este a su vez en el interior de su cuerpo — gracias a la técnica del clan para guardar su espada—. Tomó su capa blanca ANBU y su máscara, el mapa de la frontera y un marcador, su mochila de armas, y partió a su misión. En el bolsillo derecho del pantalón se guardó un pequeño papel, donde había dibujado un mapa en clave de la situación donde se decía haber avistado al Montaraz. Tenía grandes expectativas puestas sobre la leyenda del Montaraz. Creía que sería el primero punto para empezar a atar todos los cabos sueltos que había encontrado, demasiados con referencia al Clan Uchiha y ninguno que tuviese algo que ver con el cuarto Hokage. Necesitaba encontrar a esos lobos. Entusiasmado con la idea de poder hablar con ellos, decidió empezar la misión a medio día, intentando cumplirla lo antes posible para poder partir a las tierras de esos animales míticos cuanto antes.
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ATENCIÓN: MUY IMPORTANTE

El capítulo está dividido en 2 partes. La siguiente parte AQUÍ ---> [link]

Está dividido xq que el DA no acepta más de 64kb de html, unas 10 mil palabras

ATENCIÓN: MUY IMPORTANTE
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Hola de nuevo^^!

Madre mía, siento muchísimo haber tardado tanto tiempo en poder colgar el principio de la 3º parte. Como ya comenté a Arkiniano, tenía unas copias de seguridad en varios sitios (pc, pen, portátil e incluso uno cd), pero el relato es bastante antiguo y está sin revisar, y como ya sabéis, lo que hago es releerlo e ir corrigiendo los nombres para adaptarlos y si hay expresiones muy raras, pues también editarlas. El caso es que con el capítulo 23 y 24 que los estaba leyendo, solo había hecho los edits en el portátil y no había guardado una copia de lo editado (pensando y teniendo mucha fe en el portátil) y claro, como he tardado tanto, pues ocurrió lo que nunca tuvo que ocurrir. Me entró un puñetero virus en el portátil y tuve que formatearlo, así que perdí lo editado. Eso no justifica lo que he tardado, eso solo lo alarga más, porque tardar iba a tardar igualmente, porque voy bastante mal de tiempo este semestre y seguiré yendo muy mal de tiempo. Intentaré adelantar algo en semana santa, aunque no prometo nada.

Me disculpo también porque no había entrado en la cuenta y no había visto la cantidad de cosas nuevas que había, así que perdón por no responder los comentarios y por no agradecer todos los wacheos T_T, lo siento.

Comentar que sigo pensando lo de hacer el manga de la historia, aunque me llevará mucho tiempo, pero me lo planteo porque si lo hiciese me ayudaría muchísimo para mejorar en cuanto a mi dibujo y sobre todo , en cuanto a los linearts. Pero bueno, supongo que para eso si que quedan miles de años, creo que antes se ha terminado Naruto de verdad, jajajaja!

No os perdáis de paso, las nuevas ilustraciones (ya de nuevas nada, que son más viejas que el cagar) y sobre todo, la colaboración con Arkiniano:

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SEN IKARI A COLOR POR ARKINIANO -----> [link]

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Bueno, y por último, supongo que sería necesario y de agradecer que hiciese un mini resumen, supermega mini de todo lo que ha pasado hasta ahora (pero va a ser tan mini que no sé yo si servirá de mucho, jajaajjaa), pero allá va:

Han transcurrido cerca de 10 años desde que toda la historia de Naruto Uzumaki se iniciase en la academia ninja. La aldea, como sus habitantes y ninjas, había crecido desmesuradamente y se había convertido en toda una potencia.
Tsunade, el Hokage actual de Konoha, había recibido la noticia de que un miembro de un clan legendario había quedado huérfano, Hikaru Sen Ikari, un clan mítico para la villa. Su madre, Yui Ikari, en vida había evitado poner al niño en contacto con las órdenes ninja y lo había retirado a Nagoya a vivir en la gran ciudad con su Padre, Sendoh. Para evitar problemas futuros con la línea sucesoria del clan Ikari, había pedido a Jiraiya y a un clan protector llamado Futaba, que sellasen los poderes del niño para evitar que creciese y darle una vida normal a su hijo. Sin embargo, firmó un testamento que dejó a merced del Hokage, que en caso de que ella falleciese y su marido también, el niño pasase a la protección de Hokage y heredase con todos los privilegios los poderes de su clan.
Hikaru Sen Ikari llegó en un momento crucial para la Villa. Tsunade sabía que el niño, de tan solo 12 años, aportaría los cambios necesarios y protegería Konoha cuando adquiriese su máximo esplendor de poder. Tanto para Sakura como para Naruto, ahora ya adultos de 20 años, la vida había sido más dura de lo que esperaban y necesitaban aire fresco. El Hokage consideró que encargarles el entrenamiento de Sen Ikari sería la baza ideal para conseguirlo.
Sin embargo, ella no había sido la única en enterarse de que el niño había quedado huérfano. Tras él, le seguían la pista al menos dos personas más: La organización Akatsuki y Kaede Masato, el asesino de su padre, Sendoh; antes de que pudiese preparar un entrenamiento justo para el niño y poder explicarle que estaba ocurriendo, una guerra se desató en Konoha que hizo precipitar los planes del Hokage.
Envió a Sen y a Sakura al Bosque Milenario, un lugar dimensional donde los miembros del clan Ikari entrenaba y donde ambos aprenderían el uno del otro más de lo que pudieron imaginar. Mientras en la villa, a la guerra de la Lluvia se sumó la guerra civil de Danzo, que aprovechó para tomar el poder y exiliar al Hokage. Pero la resistencia de los clanes ancestrales de la villa era fuerte: Yamanaka, Akimichi, Nara, Inuzuka y Hyuuga resistieron durante cuatro años las embestidas del enemigo, evitando que tomase totalmente la Villa.
Hacia el final de la guerra, un ser desconocido para los guerreros, la Dama de los Dragones Oscuros, se presentó en el lugar, agravando la situación y destruyendo con su niebla todo a su paso. Una mujer poderosa, acompañada de bestias negras, que acababan con el mal en la villa, fuese cual fuese. En un primer momento los partidarios del Hokage creyeron que la Dama les atacaba, pero cuando Tsunade pudo regresar del exilio, tras la muerte repentina de Danzo, esta pudo hablar con la Dama y comprobar que había sido Yui Ikari, que en un intento desesperado por salvar la Villa, había preferido desatar a las fieras y llevarse el alma de todo aquel que no tenía el corazón puro (aunque eso supusiese perder la vida de efectivos partidarios de Tsunade) a quedarse de brazos cruzados. Sin embargo, puesto que Yui estaba muerta, no podía volver a sellar a los Dragones Oscuros en el Cofre sagrado y necesitaba la ayuda del único Ikari con vida que quedaba.
Por suerte, cuatro años más tarde de su entrada en el bosque Milenario y coincidiendo con la llegada de Tsunade a la Villa, Sen y Sakura consiguieron salir del lugar, él 4 años más mayor, ella aún de 20 años de edad gracias a las magias secretas del Bosque. Pero llegar la villa no fue tarea fácil, de camino se encontraron con otros personajes que se interpusieron, entre ellos Kanu Takako, quien hirió a Sen de muerte con una Daga Dorada del clan Hikari, contrario al de Sen. Gracias al poder de las Irva, en el Valle de las Futaba pudo ser salvado, pero arrastraría para siempre las secuelas de la herida; más tarde, con la ayuda de las Sahori, otro clan de Konoha, Naruto, Sakura y Sasuke, pudieron regresar a la villa y encerrar a las bestias oscuras para poder liberar a la villa de la maldición. Pero allí les esperaría Kaede Masato, al cual no pudieron derrotar, y no tuvieron más remedio que trasladar hasta el Bosque momentáneamente, con la ayuda de Akemi.
Mientras, los problemas para Akatsuki se agravaban, pues no habían conseguido sus objetivos, se habían sucedido varias muertes y traiciones entre ellos, y para colmo, la hermana del Líder continuaba en peligro. En un intento desesperado, capturaron a Kabuto para encontrar un antídoto, pero necesitaban con urgencia el poder del Kyubi.
En Konoha, Sen consiguió comprender quien era la Dama, la misma mujer que se le aparecía en sueños, su madre, y le explicó que su verdadera misión en Konoha no era ser fuerte y protegerla del enemigo, si no descubrir la verdad y protegerla del pasado oscuro que la envuelve y no la deja despertar.


Existen otros personajes que no he citado, pero es que son muchas cosas, y de todos modos se explicará de ahora en adelante, pero cito alguno de sus nombres: Ino, Temari, Shikamaru, Yuko Hyuuga, Sai, Ai Haruno, Orochimaru, Kakashi o Minato Namikaze.

Bueno, espero que sirva de ayuda, y en cualquier caso, si no os acordáis de algo o no entendéis cualquier cosa, pues me preguntáis y listo :]!

Sientooooo muchísimo tardar tanto, a ver si después de semana santa puedo tener el 24 listo :]!

Un abrazo enorme, espero que sigáis por aquí y por supuesto, que no os defraude este capítulo tanto como el 22 T_T!

Saludossssssss :]**********!

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March 16
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