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Naruto LOK: La Reconquista III by ~sHinji-HiddenLegends:iconsHinji-HiddenLegends:



CAPÍTULO 22: La Reconquista III

KONOHA: …¡Ya!

22 de Noviembre, 2011 06.00h
Montañas de Nidaime


Los tres hombres seguían en pie, mirándose fijamente. El sonido de la brisa quebrantaba la tensión de la situación. Las montañas estaban repletas de rocas y árboles secos desde el último incendio, que hacían el paisaje más desolador y frío de lo normal. Apenas había amanecido y con el gris del entorno, parecía que fuese a anochecer.
Kisame suspiró. Miro al suelo y con su pie, aplastó una pequeña roca que se desmenuzó bajo su suela. Kazuzu sabía que esperaban respuestas. Querían saber más cosas de aquellas tres familias y no estaban dispuestos a esperar más.

— ¿Por qué no vamos a otro lugar y os contesto a todas vuestras preguntas? — intentó proponer el viejo Akatsuki.
— No veo que pasa en este lugar… — siseó Kisame echando un vistazo a los alrededores.
— Pasar no pasa nada, pero no es el lugar más seguro para hablar de estos temas, digo — replicó éste.

El tiburón hizo un gesto de asentimiento a Itachi, a la espera de recibir una respuesta. El lugar más seguro donde hablar, era sin duda alguna, la casa que ambos poseían, a espaldas de los demás compañeros de organización. Pero llevarle allí y dejarle con vida, era un riesgo.

— Está bien. Vendrás con nosotros a un lugar. Pero tendrás que aceptar unas normas — comentó Uchiha.
— ¿De qué se tratan?
— No podrás volver a reunirte nunca más con el resto de Akatsuki. Sólo hablarás con nosotros e irás donde nosotros vayamos. O eso, o hablas aquí.

Kazuzu reflexionó durante unos segundos la propuesta. Si no volvía a hablar con Pain, lo más probable es que le diesen por muerto, al fin y al cabo, Deidara, Zetsu, Sasori y Hidan lo estaban, ¿por qué no iba a estarlo él también? Además, no tenía nada que perder. Si no aceptaba, le iban a matar de todos modos. La decisión era morir en manos de Pain o morir en manos de Kisame o Itachi. Decidió aceptar el trato de estos últimos.
Finalmente se desplazaron hasta la caseta de Kisame e Itachi, oculta tras el Genjutsu de éste. Kazuzu estaba alucinado con lo que había visto de ellos. Nadie en la organización pensaba que llevasen una vida paralela y mucho menos que estuviesen en posesión de un refugio; entraron y se acomodaron en la cocina, buscando algo que tomar. Al oír los ruidos, los dos periodistas (Josh y Mitsui), quienes se resguardaban en la casa, salieron de la habitación a comprobar que sucedía, cuando su cara de asombro fue instantánea:

— ¿Por qué viene con vosotros? Este es uno de los hombres que acompañaba al que no nos cambiaba el plato de comida — repuso ofendido Mitsui Fukada.
— Tranquilo Fukada, de ese ya nos hemos encargado — le respondió Kisame entre risas, mientras tomaba un trago de algo frío. Kazuzu miró a los hombres y preguntó:
— ¿Cómo que los tenéis viviendo en esta casa? ¡Son rehenes, no invitados! ¿Y qué confianza es esa? ¿Hacéis lo que estos tipos os piden?
— Aquí las preguntas las hacemos nosotros. Siéntate — atajó Itachi lacónico, al tiempo que dejaba sobre la mesa un vaso de agua — lo vas a necesitar.
— Bueno, ya va siendo hora de que comiences a soltar por tu boca todo lo que sabes — añadió Kisame, mientras se sentaba en una silla frente a él.
— Sí. Está bien. Recordadme las preguntas, por favor. — vaciló el viejo.
— ¿Qué relación tienen Masato, Uzumaki y Namikaze, y por qué buscan a Sasuke? — repitió Kisame.
— Ese es vuestro primer error. Ninguno de esos tres, busca a Sasuke… — le respondió Kazuzu, mirando fijamente los ojos de Itachi.


22 de Noviembre, 2011 04.45h
Castillo Clan Hyuuga



Kaede Masato y Tsunade, restaba inmóviles cara a cara. La niebla se había hecho más densa de lo normal a su alrededor, pero se había apartado en el lugar donde ellos se encontraba. Parecía que estaban rodeados por cuatro paredes y un techo blanco, como si alguien o algo les hubiese delimitando un rin para luchar. El Hokage quería aprovechar la ocasión para preguntar algunas cosas, quería sacar el máximo partido a ese combate y necesitaba salir con vida de él, por lo menos la suficiente vida como para transmitir el mensaje. Kaede, en cambio, sólo deseaba aniquilarla, deshacerse de ella. La odiaba más que a nada, pues en diversas ocasiones y sin ser consciente, había arruinado sus planes de posesión, evitando que el dragón imperial estuviese en su haber. Incluso había salvado a Naruto y a Sasuke de su maldición. Y si pensaba en la Irva Merei, no podía evitar consumir su sangre de ira. Estaba a punto de pasar a la acción, cuando el rugido de diversas bestias se dispersó en el aire.

— Parece que los dragones oscuros están sedientes de almas — comentó Kaede.
— Tal vez te estén buscando, no tienes muy buenas intenciones — replicó Tsunade entrecerrando sus ojos, en un tono sibilino.
— O a ti…
— A mí no me quieren — atajó Tsunade —. Sé quién es su Dama y nunca me haría daño.
— ¿Así que es eso? ¿Tú eres la heredera de los Ikari? ¿La tutora de Sen y la encargada de guiarle?
— ¿Así que es eso? ¿Tú eres el hombre que le hizo esas heridas? ¿Las cicatrices de su cuerpo? ¿Los golpes y magulladuras que traía cuando llego a la Villa? — replicó el Hokage sarcásticamente.
— Veo que eres muy perspicaz. ¿Sabes? Te odio, pero a la vez te admiro. Hay que tener agallas para plantarme cara…
— Modestia aparte — le contestó Tsunade agitando su cabeza en señal de negativa. Era un ser de lo más repulsivo.
— No necesito abuela, como dicen los humanos. Sen sólo es mi juguete, mi entretenimiento —. La cara del Hokage se viró completamente a una mueca de repugnancia absoluta —. Tan pequeño, tan indefenso. Y qué decir, sin nada con lo que defenderse con sus poderes sellados. Todo un regalo por parte de sus padres. En fin…ya sabes, el sueño de todo hombre: Poder pegarle hasta la saciedad a sabiendas de que no iba a morir. Lo dicho, todo un juguete — añadía con una sonrisa sádica. Tsunade hubiese atacado instantáneamente, pero sabía que si mostraba el mínimo ápice de ira por esas palabras ahora, dejaría de conseguir información y sólo la atacaría por ese camino. Decidió tirarle de la lengua.
— ¿Quieres decir que Sen estaba contigo cada día? — una vez más una bestia rugió por los alrededores, interrumpiendo la conversación.
— ¿Qué decías? — preguntó Masato —. Estoy en racha, pruébame.
— ¿Qué le hiciste a Sen?
— Esa ha sido más directa, me gusta más que la de antes. ¿Quieres saberlo de verdad? Odio a los dragones. Odio que tengan poder, odio que se haya librado de la quema y nosotros no. Odio que puedan disfrutar de nuestras tierras y nosotros estemos exiliados. Los odio. — Tsunade no estaba muy segura de lo que Masato quería decir con sus tierras y su exilio, pero debía cuestionarle más cosas, saber más —. ¿Qué mejor tortura para los Dragones que abusar de su querido Imperial? Debo admitirlo, he gozado con ese dragón, ha sido toda una satisfacción para mí poder poseerle. — La mente del Hokage era muy poderosa sicológicamente, pero no estaba muy segura de estar preparada para escuchar en vivo y en directo las declaraciones de un lascivo pederasta cínico y sádico.
— Masato, das asco…
— Te equivocas. Se lo merecen. Por no obedecer a sus amos, por querer ser libres, por todo lo que nos hicieron…
— ¿De quién hablas? — Súbitamente, un fuerte golpe hizo retumbar el suelo bajo sus pies. Parecía que el dragón imperial negro se había posado en la tierra. Pero Tsunade no le quitaba ojo a Masato, quería saber más información.
— El clan Ikari, Hyuuga y Uchiha. Ninguno se merece lo que son, si son lo que son, es gracias a nosotros. Pero esas putas Irva, ahora están de su parte, nos han abandonado a nuestra suerte, encerrados en el mundo Milenario, apartados de la realidad. Pero volveremos, sí, créeme que volveremos — casi susurró desafiante.
— ¿Quiénes?
— La dinastía de los Sovaz, los magos Irva del pasado, dueños de la magia y las bestias, creadores de la tierra que conocéis. Nuestro mundo — voceaba hilarante Kaede.
— No sabía nada de esto — comentó Tsunade con asombro.
— Es normal. Lo han ocultado siempre, desde cientos de años atrás — en ese mismo momento la mujer arqueó una ceja, decepcionada, creyendo que hablaba de menos de un siglo, no de milenios.
— ¿Quieres decir que Naruto es un Sovaz? — la cara de Kaede cambió completamente y miro acechante a Tsunade.
— ¿Por qué preguntas por él? ¿Qué quieres saber de Naruto?
— Eres tú quien le ha nombrado como tu hijo. En la villa se le conoce como hijo de Minato Namikaze — replicó Tsunade sin amilanarse ante el tono amenazante del hombre, quien se echó a reír a carcajadas al oír el nombre de Minato. — ¿Qué te hace tanta gracia?

El tipo seguía riéndose a carcajadas y estaba sacando de quicio al Hokage, hasta que finalmente, la bestia negra interrumpió la situación. Una de las garras cayó justo en mitad de ambos, separándoles unos metros. Kaede cayó de espaldas al suelo, mientras Tsunade aprovechaba para retroceder. El hombre se levantó rápidamente y se abalanzó contra el Hokage. No iba a dejarla huir, sabía demasiada información y debía matarla. Tsunade se defendió del ataque frontal, golpeándole con diversas patadas y puñetazos. Ella era muy fuerte en ese aspecto e hizo a Masato retroceder unos metros y evitar seguir el combate por ese camino. Con Taijustu no podría derrotarla. Intentó con una técnica de agua, condensando la humedad del ambiente, pero la mujer no era un ninja cualquiera, estaba combatiendo contra el Hokage de la villa y sus técnicas no serían suficientes. Sin embargo, ella estaba en desventaja completamente a nivel de magias. Kaede se percató rápidamente de que no podría defenderse de ningún ataque mágico, pues no estaba entrenada para ellos y los desconocía totalmente. Masato recitó dos conjuros de almas, aprovechando la situación en la niebla. Se rodeó de un ejército de espíritus, que atacarían por él directamente y a su vez, le harían de escudo para poder atacarla por la espalda. El combate se veía en desventaja para el Hokage, quien no podría deshacer los conjuros de los cuerpos y jamás los podría liquidar, pues ya estaban muertos. Intentó golpear sus siluetas una y otra vez, pero era inútil. Poco a poco la hacían retroceder, acorralándola contra la pared del edificio más cercano. Tsunade era consciente de que era una trampa y que el verdadero ataque lo haría Kaede en persona, pero necesitaba saber de dónde procedería. Armó sus puños con chakra para poder golpear cualquier objeto o cuerpo que se acercase a ella y así poder protegerse. Súbitamente, el hocico del Dragón Imperial Negro asomó entre la masa de niebla y abrió su afilada mandíbula. Espetó un corto y contundente gruñido que absorbió los espíritus que rodeaban a Tsunade y atrajo a Kaede hasta la punta de su lengua. El Hokage observaba con detenimiento los poderes de la inmensa bestia, intentando pasar desapercibida. Por segunda vez en el día iba a ver a la Dama de los dragones oscuros. Se había conformado en el interior de la garganta del enorme monstruo y se dirigía hacia Masato.

— ¿A qué has venido a estas tierras? — le preguntó la Dama.
— Así que tú eres la jodida Dama de los dragones. Dios que asco de lugar, sois todos la misma chusma…
— ¡Cállate! — espetó la silueta con una voz gutural y resonante. Kaede abrió sus ojos de par en par y la miró atentamente —. La Irva te dejó con vida, pero eso no va a ocurrir una vez más. Lárgate al Bosque o morirás.

De repente, la bestia negra agitó sus alas, al tiempo que la Dama se difuminaba y desaparecía. Levantó el vuelo y desapareció entre la masa de niebla, que poco a poco se iba alejando tras el dragón, dejando a la vista el Castillo del Clan Hyuuga. Kaede Masato había desaparecido al mismo tiempo que lo había hecho la Dama, pero no sabía donde se había ido. Tsunade aún estaba pensativa, intentando asimilar toda la información. Necesitaba encontrarse cuanto antes con sus ninjas y hablar con el regente de la Villa. Si el Dragón se había ido tan veloz a otro lugar de la Villa, tal vez era porque ocurría algo más grave. Al fin y al cabo, según la Dama de los dragones, habían venido a ayudar, y en pocas palabras es lo que acababan de hacer con ella, ayudarle. Por ello, no tenía tiempo que perder, debía reunirse con ellos, ahora o nunca.
Corrió hacia la puerta trasera del Castillo, buscando la misma entrada que Shikamaru había usado para salir. Ella conocía esa salida, y sabía que desde esa puerta podrían verla, identificarla y dejarla pasar, si es que estaban dentro del Castillo, claro. Primero cruzó las antiguas puertas de madera que daban paso a los grandes jardines del clan, después se adentró en el pequeño bosque, para atajar el sendero, saltando los bancales de piedras que lo estructuraban. Tras su casi escalada, llegó a la puerta trasera del edificio. Se posicionó antes ella y golpeo fuertemente tres veces. En el interior, había un miembro de la familia vigilando, ya que esperaban el regreso de Shikamaru, pero al asomarse a la pantalla de la videocámara, su asombro fue enorme. El Hokage había regresado. Estuvo a punto de cometer el mayor error de su vida, cuando recordó la historia que Neji Hyuuga había contado acerca de la aparición de su padre. ¿Y si no era el Hokage y era una trampa de la Niebla? Rápidamente se dirigió a la sala del consejo, donde estaban reunidos toda la familia al completo y le comunicó la noticia al patriarca en funciones, Hiashi Hyuuga. Ambos hombres se retiraron de la sala y regresaron a la compuerta de seguridad. Había un intercomunicador, con el cual, podría hablar con la persona que estaba en el exterior, sin necesidad de salir y ponerse en peligro. Hiashi miró a la pantalla y se extrañó al no ver ni un ápice de niebla alrededor del Hokage, pero debía preguntar antes.

— Hokage-sama. Siento el desplante, pero debo hacerle una serie de preguntas antes de que usted pueda cruzar esta puerta. Esa niebla es capaz de replicar los cuerpos y las almas de nuestros conocidos. Nos engaña y cuando creemos estar a salvo, entonces nos ataca.
— Entiendo Hiashi, es tu deber y un mero control rutinario — le respondió Tsunade, imprimiendo el máximo sosiego a sus palabras.
— Gracias, Hokage-sama.
— Adelante — insistió el Godaime.
— ¿Cómo ha llegado hasta aquí?
— Vine desde el refugio de Danzo, cruzando por los subterráneos de los ríos que conducen a la Villa, para así llegar a los pasillos del refugio.
— ¿Cuál fue su último emplazamiento?
— No puedo contestarte a esa pregunta, pues vosotros no teníais esa información. Sin embargo, si puede decirte cual era el último lugar donde cité a las águilas.
— Gracias Hokage-sama. Dígame el lugar, por favor — le agradeció el patriarca de los Hyuuga, satisfecho de ver que las preguntas estaban dando su fruto y que ya era casi seguro que aquella mujer era sin duda alguna su Godaime.
— El Sector tres de las Cárceles de Konoha.
— Hokage-sama, su salvo conducto es correcto. Voy a proceder a abrir las puertas. Ya conoce el sistema de entrada. Evacue la sala de humos antes de entrar en el interior del castillo — una amplia sonrisa se dibujó en el rictus del serio Hiashi, quien por fin recibía una nota de alivio con la llegada de Tsunade a la Villa.

La mujer se dispuso a entrar en el castillo. Dio una ojeada alrededor antes de introducirse en el interior de la compuerta y cuando pudo ver que no había nada ni nadie, accedió. El procedimiento que siguió fue exactamente el mismo que empleó Shikamaru, pero invertido. Lo primero que debía hacer era introducirse en la habitación, después extraer el aire contaminado y depurar, y una vez hecho, notificar que todo estaba correcto y pedir, mediante el timbre, la entrada al castillo. El Clan Hyuuga se había encargado de proteger la casa para evitar la entrada de la niebla en esta. Era una familia muy numerosa y tuvo el tiempo suficiente como para aislar todo el recinto necesario. Sus largas experiencias en guerras, a lo largo de los años, les había enseñado a proteger su estancia con sistemas de seguridad como la habitación que ahora mismo estaba empleando Tsunade para entrar; cuando finalizó el proceso, Hiashi le abrió las puertas y la dejó entrar. En un primer momento, la situación fue fría y respetuosa, pero finalmente, ambos ninjas se fundieron en un abrazo. El exilio y la distancia habían sido muy duros y Tsunade, pese a ser el ninja más poderoso e importante de la Villa, también necesitaba el calor y el cariño de una familia. El abrazo del patriarca de los Hyuuga conmovió el corazón de Tsunade, que casi no pudo reprimir sus lágrimas. No estaba sola, no se había quedado sola, aún había gente que confiaba en ella, que la respetaba y deseaba su llegada. Una inyección de aire fresco y esperanza colmó la mente del Hokage, quien, rápidamente, enjuagó sus lágrimas y se dispuso a salvar la Villa de esta maldición.

— Muchas gracias Hiashi — dijo aún consternada —. No sabe cuando le agradezco su recibimiento, poder volver a reencontrarme con ustedes. Pero ahora, debemos ponernos a trabajar cuanto antes. Necesito hablar con el Regente de la villa.
— Ningún problema, acompáñeme. El Hokage regente se encuentra en el consejo con Yuko Hyuuga. Están debatiendo las posibilidades que tenemos frente a la Niebla.

Ambos se dirigieron a la sala donde se encontraba toda la familia actualmente. Antes del fatídico día, había sido la sala que los Hyuuga empleaban para recibir altos cargos, visitas especiales y donde debatían, entre ellos, los temas más importantes relacionados con la propia familia ninja; cuando se adentraron en la sala, el revuelo fue inevitable. El Hokage había vuelto y todo el mundo quería saludarle y ver si estaba bien. Las mujeres del clan la rodearon instintivamente y se preocuparon por su estado físico y su salud. Había perdido mucho peso y se notaba que su exilio le había pasado factura, pues Tsunade no era una mujer joven, tenía ya 66 años y su técnica prohibida la había demacrado más de lo que su cuerpo ya casi podía soportar. Una de las mujeres la invitó a los baños para que se pudiese tomar una ducha y después comer algo relajadamente, pero Tsunade declinó la oferta. Ahora premiaba la Villa y su reconquista, y su salud estaba en un segundo plano muy lejano.
Los familiares del clan se retiraron de la sala y dejaron que el patriarca en funciones, el regente, Yuko Hyuuga y la vieja Tsunade debatiesen sus ideas. Neji fue enviado al refugio de los Yamanaka, para que Inoshi, Shikato y Chomaru, se reuniesen con Tsunade en el Consejo del Castillo Hyuuga. Mientras estos llegaban, el Hokage aprovechó para explicar a los presentes como había sido el exilio y que había podido ver en el exterior. Pero pronto llegaron los invitados. Neji se retiró de la sala y la reunión se inició.

— Hokage-sama, Kakashi-sama — los tres hombres hicieron sendas reverencias a ambos Hokages y continuó Inoshi —. Es un placer tenerla otra vez entre nosotros. Aunque el trabajo del regente ha sido excepcional, deseábamos fervientemente su llegada. ¿Cómo se encuentra? Parece agotada. El exilio ha sido duro, según narraba en sus cartas.
— Así es, gracias por su preocupación, pero ahora debemos concentrarnos en Konoha. Ésta es nuestra mayor oportunidad, y tal vez sea la única — los presentes asintieron las palabras del Hokage y seguían atentos —. Imagino, Kakashi-sama, que durante su regencia ha podido indagar información del enemigo.
— Exacto. Ayer mismo, habíamos preparado un golpe para recuperar más del setenta por ciento de la tierra de Konoha con la ayuda de los Jounins de la Arena. Pero fue entonces cuando la niebla asoló la Villa y no tuvimos más remedio que retirarnos. La pérdida de Temari, Jounin de la Arena y hermana del Kazekage, nos ayudó a ver el peligro que atañe esa espesa nube. No nos explicamos cómo es posible que usted haya llegado aquí, sana y salva — explicó Kakashi, cauto.
— Actualmente la niebla es el menor de nuestros problemas. Sé que pensaréis que estoy loca, pues la niebla os mantiene encerrados en vuestras casas, pero sé quien la ha provocado y no nos hará daño — replicó misteriosamente la mujer, y continuó —, lo más importante para nosotros ahora es el fallecimiento de Danzo —. Todos los hombres de la sala se sorprendieron gratamente — Sin Danzo en las filas enemigas, nuestros contrincantes serán débiles y no tendrán un objetivo claro.
— Pero, muchos de los aliados actuales de Danzo, son nuestros propios efectivos de élite, entre otros ninjas excepcionales de familias y clanes distinguidos. — replicó Akimichi Chomaru.
— No importa. Ahora no tienen objetivos, no tienen un guía, no tienen un motivo por el cual seguir en ese bando. Son un grupo fraccionado y aunque Danzo siempre había querido unirles, sólo habían sido un montón de fichas de diferentes puzles. Ni tan si quiera encajan las unas con las otras — sosegó Tsunade, — y nuestro objetivo ahora es evitar que un cabecilla tome el mando del grupo del viejo. Antes de venir a Konoha, me detuve en su refugio, ya que tenía intención de enfrentarme a él directamente, pero mi sorpresa fue mayor al descubrir que yacía muerto en tu lecho. A su lado se encontraba una carta que estaba firmada para mí. En esa carta no sólo detalla los nombres de sus escuadrones, sino que también el de los posibles nuevos líderes. Creeréis que no es lo más apropiado creer lo que está escrito en dicha misiva, pero habiendo sido escrita por él, me creo su contenido. Era un traidor y estoy segura que en su lecho de muerte, sólo y abandonado, sería capaz de arrastrar a sus efectivos a la muerte también, por envidia, odio y venganza hacia ellos mismos. Era un hombre sucio y rastrero.
— Concuerdo con ella — anticipó Kakashi antes de responder a los nuevos objetivos —. Sin embargo, aunque tú no tengas en cuenta la Niebla, no podemos salir ahí fuera, ya hemos arriesgado la vida de un hombre, Shikamaru Nara, y no estoy dispuesto a arriesgar más vidas en vano.

Se hizo un silencio. Nadie quería mirar a nadie, todos tenían sus miradas fijas sobre la mesa ovalada que los separaba. Finalmente Tsunade retomó una vez más la conversación.

— Ahora no me entendéis, dejadme que os siga explicando. Danzo no ha sido la única sorpresa que he encontrado en mi viaje. He podido hablar con tres Akatsuki de camino a la Villa. En primer lugar, Pain y Konan, quienes después de hacer unas preguntas acerca el viejo y los Uchiha, se marcharon sin ningún tipo de enfrentamiento, algo muy extraño. Y Kaede Masato.
— ¿Quién es Kaede Masato? — preguntaron varios de la sala.
— Según el informe que mi equipo realizó hace cuatro años, fue el hombre que probablemente asesinó al padre de Hikaru Sen Ikari. Le recuerdo perfectamente — respondió Kakashi.
— Yo también lo creía. Sin embargo no tiene nada que ver con el padre de Sen — les comentó la mujer.
— ¿Entonces? ¿Qué hace ese hombre aquí y porqué es miembro de Akatsuki? — inquirió Kakashi sorprendido.
— No tengo motivos por los cuales creerle, pero tampoco los tengo para decir que sólo dice mentiras. Tenemos que investigar sobre ello y es por eso que quería hablar antes con el consejo de Yuko Hyuuga, antes de proseguir con nuestra misión — el viejo asintió con su cabeza. — Sabio Hyuuga, es usted el único de la sala que probablemente pueda tener algo de información al respecto de la historia que Kaede Masato me explicó hace escasos minutos — dijo Tsunade en un tono casi de súplica.
— Hokage-sama, usted explíqueme que sabe, y yo la intentaré ayudar en la medida de lo posible. Sabe que no hay cosa que más desee que ver a mis nietos crecer en la Villa que me vio crecer a mí — se pronunció el viejo patriarca entre algún que otro carraspeo en su garganta. Después bebió un sorbo de agua y se la aclaró, para seguir escuchando el relato de Tsunade.
— Está bien. Les explicaré que he podido hablar con ese hombre. Pronunció tres nombres fundamentales, Sen Ikari, Naruto Uzumaki y Minato Namikaze. Al parecer se dirigía a la Villa para recoger algo que era suyo, y citó ese algo como ‘Su hijo’ a quien se refería como ‘Naruto Uzumaki’. Le dije que el padre de Naruto no era él, sino Minato y se echó a reír, y entonces llegó la Dama de los dragones oscuros y ya no pude hablar más con él — los hombres estaba atónitos —. Sin embargo, esto no fue lo más destacado. Cuando habló de Sen y Naruto, dijo que él había sido desterrado de la villa, él y su dinastía de Sovaz, y que odiaban a las Irva y a los dragones por ello. Además, dijo que estaba con Akatsuki para poder recuperar a su hijo, pero que no tenía ningún interés más en ellos. Sé que no ha dicho nada realmente, que son palabras sin sentido, y que dichas con misterio pueden sonar más asombrosas, pero antes de encontrar con Masato, la Dama de los dragones se presentó ante mí y me dijo algo que es lo que me hace creer que tal vez Masato diga la verdad. Ella dijo que había venido a ayudar a la villa y que la verdad la tenía que encontrar con ayuda de Sen y empezando por Yondaime, Minato.
— ¿Y quién es ella para que podamos creerla? ¿Quién te dice que no es mentira su imagen y que te ha hecho creer que era otra persona? — replicó Shikato.
— No tengo una prueba refutable por la cual pueda decir que es ella a ciencia cierta, pero si no fuese, ¿por qué no me mató? Es más, ¿por qué me ayudó cuando estaba en peligro contra Masato?
— Silencio — atajó Yuko Hyuuga —. Sí, Tsunade, ella es Yui Ikari, la madre de Sen — la cara de todos los presentes hizo una mueca de sorpresa y miraban perdidos de un lado a otro. Miles de preguntas se asaltaban en sus mentes, si era Yui Ikari ¿por qué atacaba la villa? — Y tienes toda la razón. Ella no te ha mentido. No está atacando la Villa, sino que la está protegiendo. Nunca hubiese permitido que el hijo de Shikato Nara saliese al exterior a morir. Si en ello fuese la muerte, hubiese salido yo, que soy un viejo tullido y sin futuro.
— No diga eso, maestro — le contestó Inoshi.
— Es así. Os hablaré de lo que yo viví — repuso el viejo Hyuuga e inició su charla.

Les contó que hacía muchos años, en los años 1960, cuando la gran mayoría de ellos aún no habían nacido, la política de la villa era muy distinta a la de ahora. Entonces Sarutobi se había hecho con el mando de la villa, destapando las primeras rencillas entre él y Danzo. En aquella época el Shodai desapareció y no se volvió a saber nada de él, por lo que le dieron por muerto, según su propio hermano, el Nidaime, había confirmado. Jiraiya, Orochimaru y Tsunade, pasaron a la tutela de Sarutobi, el Sandaime, quien se encargó de entrenarles. Los años anteriores al nombramiento del Sandaime habían estado plagados de guerras, desde las 3 Grandes Guerras de la isla de Hokkaido, hasta la primera guerra interna de Konoha, en 1937. Fue en esa guerra, cuando Hashirama Senju, el Shodai, decidió que era hora de entrenar a un sucesor que pudiese encarrilar el futuro de la villa. Yuko había vivido todas esas decisiones en persona, él era muy mayor, tan mayor que incluso había asistido a la muerte del padre de Yui Ikari, en 1895. En realidad, el viejo Hyuuga sabía más de un secreto acerca de la Villa que jamás había contado, pues en ocasiones sólo sabía retazos, pequeñas pinceladas, y en otras, más valía no abrir la caja de pandora. Pero sea como fuera, Yui la había abierto y él no se iba a estar de brazos cruzados. Por fin alguien había decido hablar, hartos de tanta opresión y era la oportunidad de sumarse a la guerra. Era el momento de volver atrás en el tiempo y hacer historia en el futuro.

— Existe una relación entre Hashirama, los Uchiha, Akatsuki y la familia Namikaze. Y esa relación arrastra a muchos seres que han pasado por sus vidas, desde los clanes Senju e Ikari, hasta los mismísimos Hokages. No tengo todas las claves de esta historia y es por eso que Yui te ha pedido que ayudes a Sen. Él y su libro de Leyendas de su clan, serán los que podrán guiarnos hasta la verdad. Y vaticino que no es una verdad cercana. Hoy por hoy, necesitamos recuperar la villa, y después investigaremos que ocurrió. Tsunade, Kakashi, encontrad a ese joven Ikari. Si la Niebla se ha presentado en Konoha es porque él ha finalizado su viaje en el Bosque Milenario. Sólo él tiene las respuestas que estáis buscando — finalizó el viejo Hyuuga.

En definitiva, Yuko no les había explicado nada que no supiesen, sólo citó fechas que aparecían en los libros de historia. Había algo que ese hombre sabía que no quería contar, pero tal vez lo hacía por cautela. Lo que era seguro es que debían obedecer sus palabras. La Niebla era segura para ellos, ahora sólo debían encontrarse con Sen.

IKARI: Mi vida, mi verdad

22 de Noviembre, 2011 06.00h
Inmediaciones del Barrio Uchiha


Los primeros rayos de luz penetraban en las espesuras de los árboles, colándose entre las finas hojas, dibujando en el suelo infinitas siluetas. Las últimas aves rapaces más rezagadas, se retiraban a sus nidos para descansar de su ajetreada noche. Al pie de algunos árboles se podían ver las cáscaras que algunos roedores habían dejado tras su cena de la noche anterior. Había llegado la hora de dejar pasar al día, con su rutina matinal. Las más madrugadoras, las mariposas que se cruzaron al paso de Sen y su grupo.
Avanzaban cautelosos, sin prisas, pero sin pausas, atentos a cualquier movimiento a su alrededor. Las hermanas Sahori habían formado una estrella de cinco puntas y se distribuyeron en equipos de dos y tres miembros. A la cabeza de la estrella y del grupo, avanzaban Sen y Mei. En la punta media izquierda se situaba Hei y Sasuke, mientras que en la derecha se encontraban Sakura y Kei. Y en las puntas posteriores se posicionaban Dei y Fei, rodeando a Naruto. En el centro del pentágono estrellado quedó Akemi. Se podía decir que aquella agrupación era casi infranqueable. Sin embargo iba a ser innecesaria. Para su asombro, el camino a Konoha estaba desierto. Realmente, la más sorprendida del grupo era Sakura, puesto que llevaba cuatro años sin saber noticias del exterior, y conocía aquel camino como la palma de su mano, siempre peligroso y conflictivo. Pero los demás que habían visto la guerra y el deterioro de la Villa, sabían que los mercenarios habían abandonado aquel lugar hacía años, ya que no era productivo. No había nadie a quien saquear o matar, pues la Villa había sido invadida y la gran mayoría de los habitantes y comerciantes, habían huido a otras zonas. En el caso de Sen era diferente porque no tenía conocimiento de aquel lugar. Era la primera vez que cruzaba aquella zona. Sin embargo, no dejaba de ser sorprendente ver que ni un solo ninja de la lluvia o partidario de Danzo, estuviese haciendo guardia para vigilar los posibles ataques. Estaba claro que algo debía ocurrir.

Finalmente alcanzaron las inmediaciones del barrio Uchiha. Cruzaron la calle principal sigilosamente, analizando minuciosamente cada uno de los edificios. Y no únicamente revisando sus ventanas y puertas, si no, entrando al interior y escudriñando cada uno de los rincones de aquellos habitáculos. Hasta que llegaron a un puesto de comidas preparadas desvencijado. No tenía nada en particular respecto a las casas anteriores, sino fuese por lo que había a la entrada del edificio. Yacía un hombre, medio tumbado contra una de sus puertas, cabizbajo y prácticamente moribundo. En sus manos sostenía lo que parecía ser una peluca rubia, o tal vez incluso una cabeza, pero no querían creerlo, pues la imagen era grotesca. Apenas se podía reconocer quien era, pues la poca luz que había en el ambiente, aún no era la suficiente para iluminar su rostro. Mei hizo una señal para que Hei y Kei se aproximase, y justo en el mismo instante que ellas procedieron, un hombre saltó justo delante del supuesto vagabundo, y los sobresaltó. Parecía que huía de alguien, pues estaba agotado y había llegado en carrera, pero no sería algo tan peligroso cuando le dio tiempo a pararse ante ellos. Instantáneamente, Sen le reconoció. Era él, Kaede Masato, el hombre que mató a su padre. Sigilosamente se lo dijo a Mei Sahori, quien no dudo en decirle a sus hermanas que se replegasen. Lo primero sería intentar entablar diálogo con él, pero antes de que pudiesen hablar, una inmensa nube blanca arrastró al hombre a su interior. Súbitamente, se escuchó el rugir de una bestia, y acto seguido el suelo comenzó a temblar. Sakura sabía quién era y gritó: ‘Poneos a salvo, son los dragones oscuros’. Pero ya era demasiado tarde. La respiración de la bestia se contuvo y de repente, todo en la tierra se quedó inmóvil. Parecía que sus tímpanos hubiesen desaparecido, pues durante unos segundos no podían oír nada, al mismo tiempo que un gran tornado se conformaba ante sus ojos y del tornado salían las alas del Dragón Imperial negro. Agitándolas, se posó sobre el suelo y dejó caer su hocico al suelo. El sonido volvió a sus oídos y pudieron escuchar los cientos de lamentos que salían del interior del gaznate del animal. En el centro de su lengua se conformó una llama, inquieta, que poco a poco daba forma a una silueta. Era la mujer encapuchada que Sen veía siempre al ir al Castillo, la mujer que le había guiado en sus objetivos, la que le dijo que debía llevar el cofre a Konoha, la que le hizo creer que tenía una relación familiar con él, la mismísima Dama de los Dragones Oscuros. Al momento que la mujer retiró su capa y dejó ver su esbelto y hermosamente enfermizo torso, las Sahori hicieron una gran reverencia.

Aiya Meldor — dijo la Dama y los demás la respondieron respectivamente —. Sen, Sahori y demás presentes, veo que habéis venido a la Villa como os pedí. ¿Traes contigo el cofre?
— Así es. Aquí lo tengo, guardado junto a mi espada. En él también está el libro de leyendas.
— Gracias Sen. Sin embargo hay problemas. No contaba con la presencia de algunos seres indeseables, como Kaede Masato. Mientras que habéis podido llegar y no, he limpiado la villa de ninjas corruptos y mercenarios. No queda un ser despreciable con vida, pero yo no puedo deshacerme de Masato, ni los dragones oscuros tampoco sin vuestra ayuda — explico la Dama.
— No es problema para nosotras — dijo Mei Sahori, aún en pose de reverencia, cabizbaja.
— Por favor, hermanas Sahori, levantaos, no es necesario que estén así. Veo que sois un equipo numeroso y poderoso. Konoha estará a salvo en vuestras manos, mi misión aquí ha terminado. Pero sólo Sen puede darle fin. Por favor, antes de marcharme quiero hablar contigo. Ven conmigo al Dragón Negro — le invitó la Dama. Pero Sakura muy asustada se negó:
— ¡Sen, no vayas! Es una trampa — vociferó.
— Tranquila Sakura, ella no le hará ningún daño, es el Imperial. Ambos dragones son complementarios, si uno muere, el otro también, así que descuida, no le harán daño — explicó Dei Sahori, casi basándose en la lógica, pues era una suposición, nunca antes se había dado la ocasión de ver en vida a ambos dragones.

Sen miró a Mei y ésta le asintió con la cabeza, no había peligro. Éste miró a Sakura una vez más, quien no pudo evitar correr a abrazarle. No estaba segura de que fuese a verle otra vez, el miedo no se lo quitarían unas simples palabras, pero sabía que no iba a poder detenerle, pues las Sahori querían que entrase y serían cinco contra una, si ella se oponía. Sin embargo, ella misma había visto como aquellos dragones le quitaban la vida a su padre, no podía confiar en ellos. No hubo muchos más rodeos. Sakura se apartó y Sen se introdujo en las fauces del Dragón Negro. Una esfera de fuego les rodeó y súbitamente desaparecieron.

Más allá, en un horizonte lejano, Sen y la Dama se habían reencontrado. Era un lugar extraño, que Sen era incapaz de definir, pero sentía el mismo vacio que había pasado en el Bosque Milenario. Sin embargo aquel lugar no era lúgubre, ni sombrío. Pero tampoco luminoso y caluroso. Era la nada. Allí no había nada. Eso era exactamente lo que sentía Sen. A una distancia que no se podía medir, se encontraba la mujer, que avanzaba hacia Sen, arrastrando su capa, que ahora dejaba al descubierto únicamente su rostro y su fino cabello ondulado. Alcanzó los brazos de Sen y le envolvió, dejándole caer, para cogerle como si se tratase de un bebé. Hikaru había perdido la noción del espacio, no notaba la gravedad, incluso había perdido las facultades físicas de su cuerpo. No podía moverse, y era su cuerpo sólo el que se colocaba en aquella posición. Y poco a poco notaba como su cuerpo encogía, como se convertía en un niño, pero sólo era una sensación, una sensación muy extraña. Y en la nada, aquella mujer yacía sentada con un pequeño Sen en brazos, acurrucado. Fue entonces cuando pudo reconocer su rostro, cuando los recuerdos desterrados y enterrados de su pasado le asaltaron a la mente, cuando la imagen de una mujer muy especial se postró ante él. Y ahí estaba, como la última vez que se encontraron, antes de partir, antes de marchar a aquella misión de la cual, nunca regresó. Era ella, no se equivocaba. Sus ojos se anegaron de lágrimas y su corazón se había desbocado. Sen no podía controlar la situación, las emociones que surgían en aquel vacío, un vacío desolador que también sentía en sí mismo. La sonrisa de la mujer colmó los ojos de Sen, quien se agarró fuertemente a los brazos de ella, encogiendo y tomando poco a poco la forma del niño de cinco años que un día fue. El miedo afloraba en su rostro, su cuerpo temblaba al mismo tiempo que se encogía. Esta vez era de verdad, se estaba convirtiendo en un pequeño niño de cinco años. Retiró su cabeza y la miró a los ojos, y asombrado fue a hablarle, pero ella le cerró los labios con su dedo índice.

— Sen, tienes que ayudarme. Ya no puedes hacer nada por mí, pero sí que podemos hacer algo por Konoha. Te necesito y necesito que guíes a ese pueblo hacia la verdad.

Sen la miraba atónito. Volvía a hablar con ella, después de tantos años, después de haberla olvidado, en un recuerdo tan lejano. Y eso es lo que le dolía más, pensar que podía haberla olvidado, pero que ella nunca le había olvidado a él.

— Mamá…
— Shh! Calla Sen — le susurró —. Escúchame. No tienes que sentirte mal, eras muy pequeño. Además, ahora estarás a mi lado. Ahora que tienes el cofre, podrás estar a mi lado. Pero la vida de esas personas son nuestra prioridad, debes ayudarles; el Libro de Leyendas Ocultas está lleno de páginas en blanco, sólo tú puedes hacer que se escriban leyéndolo.
— No lo entiendo — replicó Sen dubitativo.
— Lo sé, pero lo entenderás. Cuando regreses a Konoha, debes encerrar a los Dragones en el cofre con el libro. Ellos son los encargados de recoger las almas en pena de la vida y a su vez escribir sus historias. Sólo tú puedes coger ese libro y leerlas. Pero tendrás que buscar los testimonios que te interesan. Tú puedes ver sus historias como desees, pero sólo puedes hacerlo probándolo. No puedo explicarte un método, no existe. Debes intentarlo tú solo. Y debes saber que en ese libro está el pasado, el presente y el futuro de la Villa. Si sabes leerlo, podrás llegar a la verdad. Yo sé una parte de la historia, pero no sé toda la verdad.
— Dime una pista, dime un dato por el cual empezar. Dime algo que pueda imaginar para empezar a leer — le pidió Sen, mientras su cuerpo se alejaba de ella y recuperaba su forma inicial.
— Lo estás consiguiendo. Estás superando la prueba de los Dragones Oscuros, pronto podrás salir al exterior. Empieza por mi muerte. Sé que es duro, pero debes empezar por ahí, es el eslabón que te unirá a toda la trama. Busca a mi asesino y encuentra porqué me mató, pues yo no lo sé. Y cuando lo sepas, tendrás que encontrarte con Sai, el será tu mensajero. Es un hombre que está en contacto con una persona que te ayudará a salvar a la Villa.
— Entiendo. ¿Quién es tu asesino?
— Minato Namikaze.

Súbitamente, todo desapareció y Sen volvió a su sitio inicial. Estaba en el mundo real, junto a las Sahori y los demás. Miró a ambos lados para asegurarse de que era cierto y así era. Sakura corrió una vez más hasta él y le abrazó. Pero Sen estaba más frío de lo normal. Las palabras de su madre habían sido muy duras y no pensaba dudar de ella ni un instante. Era hora de ponerse manos a la obra con el cofre.
Sakura se echó a un lado y analizó lo que Sen hacía, mientras le cubría la espalda. Las Sahori se encargarían de Kaede Masato que de un momento a otro regresaría de entre la espesa Niebla. Los restantes rodearon a Sen, para que pudiese llevar a cabo el ritual sin ningún imprevisto.
Extrajo el cofre del interior de su cuerpo, invocándolo en el centro de su estómago, y lo situó en el suelo, frente a él. No sabía que debía hacer, pero por lo pronto, abriría su tapa superior. De repente un torbellino se conformó en el interior del libro y un vació oscuro se dibujó en el fondo del cofre. Parecía que no tenía final. Y, súbitamente, el torbellino empezó a arrastrar niebla hacia él lentamente. El cuerpo del hombre vagabundo apareció una vez más entre la espesa nube y allí seguía tendido. Naruto se acercó hasta él para ayudarle y justo en ese mismo instante, la cabeza que sostenía en sus manos se vio arrastrada hasta el cofre. Una mueca de repugnancia se desdibujo en el rostro de Naruto y antes de que pudiese ver quien era aquel hombre, el cuerpo de otro hombre se introdujo también en el cofre. Era materialmente imposible, pues el cofre era considerablemente pequeño y no cabía ni la cabeza de un humano, pero el torbellino que los absorbía, no sólo los condenaba al interior de aquel lugar perdido, sino que además los reducía antes de meterles; pronto llegó el turno de Kaede Masato, pero este no entro en el torbellino. Las Sahori le rodearon y se pusieron en guardia, pero el hombre no parecía dispuesto a atacar. Iba a hacer ademán de hablar con Naruto cuando apareció en el lugar la Irva Merei Futaba. Kaede retrocedió varios pasos, pero iba a ser inútil. La Irva desplegó su capa y un haz de hielo rodeó al empresario, convirtiéndose en una jaula. Antes de proseguir con él, se dirigió a Sen.

  — Aún no es la hora de que vosotros ataquéis. Reservaos para la verdadera batalla. Los dragones oscuros lo han hecho por vosotros, debéis agradecer a la Dama su esfuerzo y dedicación. Ahora, encerradles en su destino y continuad la misión que le ha encomendado a Sen — atajó Merei lacónica —. A ti Sen, activa el Hirovugan, si ves con tus ojos todo lo que debes encerrar en el Cofre, el proceso se acelera y se reduce el tiempo de espera. Y pronuncia el conjuro de las almas que aprendiste en el Bosque Milenario — Sen se limitaba a asentir con la cabeza, mientras atendía las órdenes de Merei y las ejecutaba.
Orsoz bir unwuilna, midobaliz u ezelilaz. Finub o feizhla senba bir bizhuilla. — ‘Almas del infierno, pecadores y usureros. Venid a vuestro mundo del destierro’, repetía una y otra vez Sen, al tiempo que el torbellino crecía y se convertía en una gran espiral idéntica al dibujo que sus pupilas tenían dibujado.

Sus ojos, ahora dorados, no cesaban de girar, haciendo con sus espirales un baile hipnotizador para todas las almas que vagaban alrededor. En menos de un minuto, todo había acabado. No quedaba ni rastro de la ya no tan misteriosa niebla, ni de los dragones oscuros. Pero aún quedaba deshacerse de alguien: Kaede Masato. Merei le tenía atrapado con la cárcel de hielo, pero debía desterrarle cuanto antes al Bosque Milenario.

— Heredero de los Sovaz, legendario guerrero de las tierras de las Irva, vuelve a tu hogar, de donde no debiste salir nunca — le dijo Merei a Kaede.
— No sin antes llevarme a mi hijo. Debe vivir conmigo — replicó Masato.
— ¡No! ¡Márchate! — voceó Merei.
— Debemos eliminarle, o regresará una y otra vez a este mundo — replicó Mei Sahori.
— No podemos. Necesitamos alguien que quiera desterrar su alma con él al más allá — explicó Merei.

Todos se miraron los unos a los otros, pensativos. Sasuke y Naruto eran los más sorprendidos, pues aunque habían visto a lo largo de su vida infinidad de jutsus, ninguno había sido tan espectacular como el del cofre. Además, estaban totalmente perdidos en la conversación. No sabían de qué hablaban, citaban lugares con nombres de lo más exóticos, de los cuales nunca habían oído hablar. Por ello, prefirieron no intervenir, para no molestar. Se limitaban a vigilar la retaguardia de todos los presentes. Entre el barullo de disputas, Akemi se aproximo hasta Merei.

— Yo lo haré. — dijo la niña
— ¿Qué dices? ¿Cómo vas a ir tú? — replicó Sakura asombrada.
— Sí, yo lo haré, por Sen, para que pueda seguir su camino, para que pueda descubrir la verdad, para que pueda salvar Konoha. — respondió la joven Akemi.
— Deja de decir tonterías. Si vas allí, nunca podrás regresar, es un destierro. — replicó una vez más la joven Haruno.
— No importa, Sakura — atajó Merei —. Akemi debe marcharse también. Puede irse al Bosque Milenario sola, o desterrando a este Sovaz. Es su destino.
— ¿Pero qué destino, si es sólo una niña? — dijo indignada.
— No es una niña. Es una Futaba, una Futaba desterrada de su Valle, una niña que nació muerta en el Valle sagrado de las Irva. Un alma en pena, un fantasma perdido en su camino hacia el Bosque. La ausencia de miembros Ikari en el Valle, la hizo perderse y ha vagado todo este tiempo por aquí, pero tarde o temprano, la obligación de Sen hubiese sido enviarla al más allá. Déjala, quiere ayudaros. — explicó pacientemente la Irva Merei.

Tanto Sen, como Sakura, Naruto y Sasuke estaban alucinados con la declaración. Sin embargo, las demás lo sabían todas. Tarde o temprano llegaría el momento de marchar y ya lo habían comentado con anterioridad. Pero ahora, sin duda alguna, era el momento justo para marchar. Les venía como anillo al dedo. Akemi se acercó a Sen y le pidió que se agachase. Éste atendió a sus gestos y se agachó junto a ella, quien se abrazó a su cuello y le dio un suave beso en la mejilla.

— Lucha por lo que es tuyo, Sen… Salva la Villa y después vive la vida con ella, te lo mereces, te merece… — le susurró al oído Akemi, al tiempo que se desvanecía y aparecía junto al cuerpo de Masato.
— ¡Quita zorra! ¡No me toques! ¡Lárgate! — vociferaba agónico Kaede
Sovaz hloubal, feirfi o he lundan — pronunció alto y claro la Irva Merei, al mismo tiempo que Akemi hacía los sellos de traslación. En un instante, ambos desaparecieron y la cárcel de hielo se destrozó contra el suelo.
— No entiendo nada ¿ya está? ¿Esto es la reconquista? — preguntó Naruto casi indignado.
— ¿Y qué esperabas? ¿Querías ver gente morir? ¿Matar a gente? — preguntó aún más indignada Merei con las palabras del zorro.
— No bueno, pero creí que veníamos a la guerra — replicó éste.
— ¿Más guerra? Konoha lleva cuatro años en guerra, haber venido antes a ayudar.
— No es eso, es que, son la 6’15. Pensaba que encontraríamos más enemigos.
— Pero vamos a ver, so memo, ¿Qué enemigo quieres encontrar si los dragones oscuros los han capturado a todos los que estaban aquí y Sen los ha encerrado en el cofre?
— Pues que aburrimiento
— ¿Te aburres? ¿Crees que esto se acaba aquí? Esto será el fin de cuatro años de guerra, pero no han terminado las pequeñas batallas, y la posguerra dejará a la villa asolada. Os espera su reconstrucción, encontrar a los vivos, a los muertos, a los heridos, recuperar a los civiles, sus casas, sus cultivos. Lo que viene ahora es mucho más duro que todo lo anterior ¿Y todavía quieres más? Tú eres imbécil.

Merei se alejó del zorro y se dirigió hasta Sen para preguntarle que había hablado con su madre. Las Sahori mientras, se aproximaron, junto con Sakura y Sasuke, al hombre que aún yacía tendido en el suelo, cuando Sakura le pudo reconocer. Era Shikamaru, y estaba desvaído. Sus ojos estaban perdidos en el horizonte. Algo terrible debió sucederle. Las Sahori le elevaron y lo tumbaron en el aire, mientras que Sakura buscaba cualquier tipo de herida o magulladura que pudiese tener, pero no había nada. Lo que había perdido Shikamaru era la cabeza. Estaba psicológicamente muerto. Le recordaba a aquel Sasuke que hacía cuatro años yacía en la cama de un hospital. No podía hacer nada por él, cuando el Hokage y Kakashi aparecieron en el lugar.

— ¡Por fin! ¡Habéis vuelto! — dijo Tsunade mirando a Sakura.

Ambos fueron informados de todo lo sucedido en aquel lugar durante los últimos quince minutos y finalmente, pusieron rumbo a casa del clan Hyuuga. Por el camino, tanto Tsunade como Kakashi iban hablando con Sen y Merei, quien intentaba saber que había ocurrido entre él y su madre, y éste les explicó:

— Todo ha sido muy fácil gracias a la Dama de los dragones y al Dragón Imperial Negro, sin ellos, esta guerra no se hubiese terminado nunca. Ahora queda que cumpla la misión que mi madre me ha encomendado. No sólo debo ayudar para reconstruir esta villa, sino que también quiere que descubra sobre que pilares se sustenta, antes de que se pueda volver a derruir.
— Tú madre era una gran ninja, Sen, y una mujer muy sabia, pese a su gran juventud — añadió Tsunade.
— ¿En qué consiste tu nuevo objetivo, Sen? — preguntó Merei, mientras Kakashi y Tsunade prestaban total atención a su respuesta.
— Debo encontrar a un ninja llamado Sai y reunirme con él. Éste me guiará hasta una persona que me ayudará en mi camino a la búsqueda de la verdad — el Hokage se quedó atónito ‘¿Sai? Pero si era el hombre de la carta, el sucesor de Danzo’
— ¿Estás seguro de que ese era su nombre? — preguntó curiosa
— Sí, sí. Lo memoricé perfectamente, era muy fácil. Pero antes de hablar con ese tal Sai, debo hacer otra cosa: He de leer en el libro de Leyendas, como murió mi madre en manos de ‘Minato Namikaze’. Esa es la pista.

Quince minutos era tiempo insuficiente para asimilar todo lo ocurrido ¿Quién sería el primer ninja en derrumbarse sicológicamente?
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Author's Comments

Hola^^

Pues si habéis pasado por el otro perfil, ya habréis visto que ya está la ficha de Kanu disponible y si no pues ya la veréis en el random de favoritos de este perfil ^^!

Bueno, una vez más, tardando un siglo, pero es que no sabía que hacer. Este capítulo NO ME GUSTA NADA DE NADA. Como era un capítulo largo largo largo y lo recorté en varios (20, 21, 22) para que no fuese un tocho como el capítulo 12, pasa que ahora queda todo muy al aire.

Además, he tenido que suprimir muchas cosas que no tenían sentido por personajes que en la serie real no salían, porque no tenían un nombre aún, me los inventé y para no liar, hace tiempo (capítulos atrás) los suprimí, creyendo que no hacían más aparición, y bueno, han vuelto a salir aquí y ha sido un show, he tenido que quitarlo todo.

Y luego está, que las cosas están explicadas demasiado largas y lo he recortado mucho, diría que demasiado, pero no podía hacerlo de otra manera, para que tuviese sentido y ahora queda todo como muy precipitado. Aunque realmente yo le encuentro sentido porque sé la historia (lógico, yo la escribí y se el final, jajajaja) encuentro que tal vez para el lector sea exageradamente fugaz todo, vamos que después de tanta coba, se queda un poco en el aire.

Pero quiero justificar, para que no os quedéis con mal sabor de boca, que si todo es tan fugaz, es porque realmente no tenía mucha importancia y porque la que les espera es mucho peor. Como ninjas que son, ellos creen que una guerra es un enorme problema (y ciertamente es así;), pero esta guerra, no es nada comparado con lo que van a descubrir y con la de mierda que van a destapar. Vamos que ha sido un mero trámite. Es lo que quise transmitir cuando lo escribía, pero creo que no lo he conseguido.

No sé, juzgad vosotros mismos!

La segunda temporada se ha terminado y pronto repasaré el 23 para traer ya la 3º y última entrega de esta saga :]! (A este paso me pilla kishimoto publicando el final, jajajjajaja)!

Cuidarseeee :]*********!

Comments


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:iconcbluna:
siiiiiiiiiiiiiii, por fin ya ha acabado la segunda temporada!! ahora ya me lo puedo leer del tirón todo, jaja. Ya me pasarás el word con la segunda temporada entera para imprimirla y leerla.
iaaaaaaaaaah!!!

--
Viva el metal!!
:iconarkiniano:
Al leer el comentario me temía lo peor! pero no ha sido así, para nada! jajaja
Creo que entiendo lo que quieres decir, es posible que pienses que has escrito líneas y líneas sobre todo este lío montado en Konoha y de pronto llega Sen abre la caja y ale! to pa dentro y se acabó XD ...demasiado precipitado, no?

Es cierto que se nota que algunas partes están un poco... apresuradas ó recortadas (todo el tema de Tsunade con Masato y la parte del cofre recogiendo la almas etc...) aunque lo único que me ha parecido demasiado repentino es el final, cuando de pronto aparecen de golpe Tsunade y Kakashi junto a ellos...

En fin, supongo que si no te hubieses visto en la "obligación" de dividir el capítulo pues no habría pasado esto. Aunque así y todo yo si que le sigo el hilo y le encuentro sentido, ha sido un problema de estructuración, no del guión ni de la historia en sí.

Y en cuanto al capítulo pues... me quedo igual que antes!!! no se resuelve nada!!! jajajaja que va, que va, es broma XD
A mi parecer se han aclarado un montón de cosas: la niebla, el dragón negro, la historia de Shikamaru, Akemi, el repugnante de Masato... etc
(Por cierto el "hijo" de Masato es el kyubi verdad? jajaja) aunque claro, abres nuevos interrogantes con lo de Minato etc y eso está bien para mantener la intriga.

Pues nada, y ahora a por la 3ª temporada, que por lo que dices ahora viene lo bueno jajaja
Un abrazo, nos leemos! :w00t:
:iconshinji-hiddenlegends:
Jajajaja, ya me diras que te ha parecido ;]! MOOMOMOMOMOM!
:iconshinji-hiddenlegends:
Aaaaaaaaaaah! Pues yo temía que te ibas a llevar un chasco terrible! Jajajaja, es que, la historia en sí, las leyendas, empiezan ahora, para entendernos y sé, leyéndolo, que cuando escribí esto, no estaba a la altura de las circunstancias. No creo que la historia sea mala, pero si como está narada. Creo que no he sabido imprimirle lo que quería -_-! A ver que notas tu en la 3º parte!

Es cierto que todo es demasiado precipitado, y en parte ha sido culpa mía. Realmente no había otra forma de llegar al final, la solución sólo estaba en el cofre y no había nada más que hacer. Lo había citado alguna vez que otra, pero al dar esa sensación de que se preparan para el combate y tal, tal vez queda la sensación de vació al ver que no hay una batalla campal.

Lo que quería era denotar la naturalidad de un ninja, lo lógico es que si van a la guerra se preparen y entrenen y todas esas cosas, porque ellos no son conscientes de como de fuerte será el enemigo. Se tienen que preparar para la batalla, lo que pasa es que luego llegan y se dan cuenta de que no, de que no hay nada. Pero no pueden ir con las manos vacías. Entonces al hacer esas partes previas en las que las Sahori entrenan a Sen y tal, di la sensación de que iba a pasar allí una catastrofe o algo, y luego llegan y todo es mucho más fácil, pero eso no lo sabía, no podían saberlo. Pero claro, el lector no lo ve así y por eso te dije que era un poco chof el final, jajajajaaj!

Pero bueno, a ver si la siguiente parte, no la lío parda, jajajajja!

:hug:!
:iconarkiniano:
Es normal que pienses que podías haberlo hecho mejor, a mi me pasa siempre que termino un dibujo jajaja.
De todos modos ya te digo que lo entiendo perfectamente, dividir la historia en capítulos más pequeños, adaptarla al guión del manga etc.. todo eso está claro que es un problema.
Y aún te digo más, que sea una historia poco predecible es una de las cosas que (a mi gusto) mejoran más el argumento jajaja
Bueno ya veremos que tienes preparado para la 3ª entrega, como para perdérselo! jajaja :hug:
:iconpliyo:
Desde el principio me gusta el trato que muestran Itachi y Kisame al entrar en la casa para defender, con palabras, a los dos periodistas pero pensándolo bien... creo que ese sería el momento idóneo para hablar de su estado enérgico, mediante un pequeño flashback, con algun comentario en forma de diálogo o descriptivo. Quiero decir... Si sólo dos Akatsukis se han cargado a cuatro (Deidara, Sasori, Zetsu y Hidan), aun sabiendo que han usado el factor sorpresa, vería razonable que nos mostrases de alguna manera cómo están realmente. Para que los lectores podamos palpar cuánto les ha costado esa azaña, hasta dónde son un farol las amenazas de estos dos y hasta dónde, pese a las sorpresas que nos tengas reservadas, pueden llegar. ¿Me explico? Lo comento más como una sugerencia que como un error, la narración es muy fluida y se hace muy amena peroooo, aun así, me quedo con la duda y apuesto a que cobraría más realismo si pudieramos palpar cómo de é;pica ha sido esa sublevación.


La parte de Tsunade demuestra una vez más que estamos ante algo de proporciones astronómicas. Cuando empiezas a citar tantas fechas, tantos nombres y sólo podemos intuir desde lejos los hilos nos damos cuenta de que los pequeños detalles que han caído hasta ahora ya son todo un mar y que más vale prestar atención o nos perderemos en la mitad de éste. Pues como bien es sabido... "nadando en medio del océano, uno nunca puede darse cuenta de qué tan vasto es."

Joder la ostia, esa parte me ha dejado con una sobredosis tal que me lanzo a tomarme un descanso para beber agua e ir asimilando mientras tanto en mi cabeza. ¡Buenisimo! *Va a por agua*

*Vuelve*

¿Sabes? Ahora me doy cuenta de que mi querido Sai se queda más pequeño de lo que yo pensaba en la primera temporada ante algo de estas proporciones. Y... sólo puedo esperar que las actuaciones que estan por llegar le dejen a la altura *snif*

Siguiendo...

Me parece muy tierno el momento donde nos cuentas que para salvar Konoha hay que leer el Libro de las Leyendas Ocultas, un guiño con muchísimo cariño. Pero sobretodo, te juro que leer el nombre de Sai en ese momento me ha llenado muchísimo, ha sido como... WA, supremo. Indescriptible.

Ya tenemos la primera pieza del puzzle: Minato Namikaze es el asesino, y yo apuesto a que es el padre de Pain o algo así...

Hasta aquí: ABSOLUTAMENTE GENIAL.

Pero, después de esto encuentro poca cosa destacable y me pregunto... ¿ya está? O_o

Hmmmmmmmm.... coincido en que es precipitado, y diría que has conseguido plasmar la naturalidad del combate ninja perooo... al mezclar magia-ninja-e-incógnitas se tambalea por alguna parte y no llega a ser tan apoteósico como me esperaba. Es cierto que ahora conocemos todos los detalles pero recuerdo las sensaciones del principio, pensar que la niebla era el gran invasor, el enemigo, todo eso entrelazado con la actitud de los Akatsukis, con las conspiraciones, con los momentos sentimentales... y ahora encontrarme con esto tiene sentido pero te quedas con la sensación de: ¿seguro que no hay nada más?

El mismo Naruto parece identificar al lector jajajajaa así que como él, me espero más sorpresas. Pues de hecho, pensaba que el bando de Mei&Company realmente estaba utilizando para su bien a Sakura&Company y se iba a armar la de dios, que las futabas tendrían algo más que decir a esta historia en este momento, que Shikamaru tendría algo más que decir. Pensaba que había algo que aun no nos habías contado, un detalle que pasaría desapercibido, completamente distinto del cofre y que liaría el rizo de tal forma que diríamos: LOL. Es decir... acercándome más al relato y pensando más en una visión desde los personajes que desde el aire....

Si el viejo Hyuuga se dió cuenta de que la niebla era guay ¿Qué esconde?¿;Por qué no habló?¿;Por qué seguir en estado de alarma? Según lo que él me cuente, según sus secretos éste final me acabará gustando más o menos.

Veo que es una idea cojonuda, que me ha mantenido con una tensión y un buenrollismo envidiables pero ese trazado final merecía a mi criterio más desarrollo, sin importar que eso te llevase uno o dos capítulos más. Sobretodo... para lograr la sensación de que todos los pasos anteriores son firmes, son para algo y que todas las emociones que has barajado desembocan en un lago de proporciones astronómicas como me parecía antes y no en un lago de pueblo, de los que son bonitos, sí, pero nosotros queremos lagos con monstruos dentro, con fiestas bajo el agua, con salsa a raudales, con vida en su interior. Y eso es lo que espero para la próxima temporada.

Me explico... ahora recuerdo la muerte de Ino y me parece casi forzada ¿Tan mala era? Puede que más adelante descubramos que sí pero... ¿Y temari?¿y el anbu? Es decir... al darnos este final me siento como si todas esas muertes que nos has dado tuvieran sentido perooo pudiesen ser más dramáticas. Y ahí está la clave, eso es lo que hecho de menos: Dramatismo palpable crudo y duro.

No quiero sonar decepcionado, no lo estoy, pero intento mostrarte mis sensaciones de la mejor manera posible. Dices que esto es solo el principio y yo te creo. Así que invocaré una tienda de madera para estar cerca, preparado y atento, deseando que venga lo siguiente.

En tus manos está recoger todos los hilos que aun quedan sueltos, que son muchos y pueden dar muchísimo juego. En tus manos está todo ese poder, todas esas sensaciones que se ven venir como una grandísima tormenta para recordar.

Y yo... esperaré en esta pequeña tienda, cocinándome algo rico, paciente y con ganas de revolverte el pelo mientras te doy las gracias por conseguir que esta historia me haya dado tantísimas emociones.

Un beso enorme,
como tú.
:iconshinji-hiddenlegends:
Sabía que te quedarías como Naruto, jajajajaja!

Es que es mi culpa, todo sea dicho, xq no me he explicado bien, no he sabido explicarme y todo ha quedado muy nani. Pero es que, debía ser así, el lector debía quedarse como, juas, esto es todo? Para decirle lo que la futaba le dice a naruto, todo? que más querías, si no queda con vida ni dios y no hay ni un solo edificio en pie, jajajajaj! La destrucción había sido progresiva, y realmente ya no quedaba ningún enemigo en Konoha, todos los había exterminado la niebla, lo único que quedaba en la villa era la propia niebla en sí, y ella no era enemiga, pues era la madre de Sen con los dragones, no tenía cabida ningún tipo de enfrentamiento. Ahora solo queda la desolación y la reconstrucción.

Hay un salto temporal grande de un momento a otro, pero las explicaciones llegaran, aunque con cuenta gotas y tp sé si convencerán o sonaran a justificaciones kishimotianas, ajajjaajja! Pero ahora viene la traca final, de verdad, la de las fechas, la de las guerras pasadas, la de la historia del pasado, la de los personajes importantes, solo espero saber desarrollarla bien. Intentaré corregir al máximo posible todas las cosas que no se entienda y sobretodo, si es necesario, reescribir lo que no esté bien explicado, porque está claro que han pasado años, y lo que escribía entonces, no estaba mal, pero por suerte ahora es mejor, aunq aun se puede mejorar mucho, por suerte, jejejej!

Luv, esperame en esa cabaña, que me esforzaré para no dejarte con un sabor de boca amargo, y dame caña, kéjate de todo lo que no entiendas y de mis verbos repetitivos, jajajaja!

Un enorme beso :]********** :hug:!!!

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November 16, 2008
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